{"id":5920,"date":"2025-11-07T03:51:37","date_gmt":"2025-11-07T03:51:37","guid":{"rendered":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=5920"},"modified":"2025-11-07T03:51:38","modified_gmt":"2025-11-07T03:51:38","slug":"juan-siempre-habia-sido-un-hombre-trabajador-pero-habia-algo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=5920","title":{"rendered":"Juan siempre hab\u00eda sido un hombre trabajador, pero hab\u00eda algo \u2026."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"900\" src=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5921\" srcset=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-12.png 900w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-12-300x300.png 300w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-12-150x150.png 150w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-12-768x768.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>La Promesa Rota: Un Viaje de Arrepentimiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/mx.goc5.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/1-2025-07-17T153822.904-300x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12863\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Juan nunca imagin\u00f3 que aquel pedazo de vidrio roto cambiar\u00eda su vida para siempre. Era un hombre com\u00fan, un obrero que pasaba m\u00e1s tiempo en las tabernas de la ciudad que con su familia. El alcohol hab\u00eda sido su compa\u00f1ero fiel desde joven, y aunque amaba a su esposa y a su hijo, no pod\u00eda dejarlo. Cada vez que se sentaba a beber, le dec\u00eda a s\u00ed mismo que solo ser\u00eda una copa m\u00e1s. Pero esas copas se acumulaban, y su tiempo con ellos se desvanec\u00eda lentamente, casi sin que se diera cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Juancito, su hijo de apenas siete a\u00f1os, siempre hab\u00eda sido un ni\u00f1o alegre, curioso y lleno de energ\u00eda. Desde que pudo caminar, corr\u00eda por las calles descalzo, disfrutando de la libertad que le daba el correr por los caminos polvorientos de la ciudad. Su madre siempre le hab\u00eda dicho que tuviera cuidado, que no pisara vidrio o piedras, pero a los ni\u00f1os peque\u00f1os no se les puede pedir que sean precavidos, especialmente cuando su vida est\u00e1 llena de sue\u00f1os de aventuras y diversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde, despu\u00e9s de un d\u00eda de trabajo en la construcci\u00f3n, Juan lleg\u00f3 a casa en un estado de \u00e1nimo particular. El calor del d\u00eda, el sudor que empapaba su camisa y la fatiga de una jornada larga lo hac\u00edan sentirse m\u00e1s cansado que de costumbre. Al entrar a la casa, vio a su esposa, Rosa, con el rostro preocupado. Juancito estaba sentado en el suelo, con el pie elevado, llorando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?<\/strong>&nbsp;\u2014 pregunt\u00f3 Juan con voz ronca, algo molesto, pero preocupado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Se cort\u00f3 el pie, Juan. Estaba jugando afuera y pis\u00f3 un vidrio roto. Lo cur\u00e9 lo mejor que pude.<\/strong>&nbsp;\u2014 Rosa, con los ojos rojos de preocupaci\u00f3n, le mostr\u00f3 la herida a su esposo.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan se acerc\u00f3 al ni\u00f1o. Su peque\u00f1o pie estaba vendado, pero el dolor se reflejaba en sus ojos. El ni\u00f1o mir\u00f3 a su padre, y con una voz d\u00e9bil pero clara, le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Pap\u00e1, \u00bfme puedes comprar unos zapatitos? Me cort\u00e9 porque ya no tengo suela.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Juancito hicieron que el coraz\u00f3n de Juan se detuviera por un momento. Mir\u00f3 el pie de su hijo, su rostro lleno de inocencia, y en ese instante, una oleada de culpabilidad lo invadi\u00f3. Era cierto, el ni\u00f1o no ten\u00eda zapatos, y aunque Juan siempre hab\u00eda prometido comprarle unos nuevos, nunca lo hab\u00eda hecho.&nbsp;<strong>Nunca lo hab\u00eda considerado una prioridad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juan mir\u00f3 a Rosa, pero antes de que pudiera decir algo, la sonrisa triste de Juancito lo interrumpi\u00f3.&nbsp;<strong>\u201cPap\u00e1, \u00bfel viernes, cuando me paguen?\u201d<\/strong>&nbsp;pregunt\u00f3 el ni\u00f1o con esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan, sintiendo una presi\u00f3n en el pecho, le acarici\u00f3 el cabello y le prometi\u00f3 lo que nunca hab\u00eda cumplido:&nbsp;<strong>\u201cS\u00ed, hijo. El viernes, cuando me paguen, iremos t\u00fa y yo a comprarlos.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juancito sonri\u00f3, y por un momento, Juan crey\u00f3 que todo estar\u00eda bien. La promesa hab\u00eda sido hecha. Pero en su coraz\u00f3n, algo le dec\u00eda que esa promesa podr\u00eda ser m\u00e1s dif\u00edcil de cumplir de lo que pensaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, despu\u00e9s de la cena, Juan se sent\u00f3 con sus amigos en la taberna local. El alcohol lo envolv\u00eda y, a medida que las copas se acumulaban, olvidaba cada vez m\u00e1s la promesa hecha a su hijo. La risa de sus amigos y las historias del d\u00eda lo distra\u00edan, y por un momento,&nbsp;<strong>el ni\u00f1o y su promesa se desvanecieron en su mente<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la madrugada lleg\u00f3 y los primeros rayos de luz comenzaron a iluminar el cielo, Juan se dio cuenta de lo que hab\u00eda hecho. Hab\u00eda pasado la noche en el bar, sin recordar ni una sola vez lo que hab\u00eda dicho a Juancito. Sin embargo, el ni\u00f1o segu\u00eda esperando, como todas las noches, la llegada de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Al regresar a casa, encontr\u00f3 a su hijo dormido, con el pie a\u00fan vendado, y Rosa lo miraba desde la cama con una expresi\u00f3n que \u00e9l no pudo interpretar bien.&nbsp;<strong>Hab\u00eda algo en su mirada que le dec\u00eda que ya era demasiado tarde.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El viernes lleg\u00f3, y el salario que tanto hab\u00eda esperado lo recibi\u00f3 con una mezcla de emociones. Pero, antes de salir, su amigo lo llam\u00f3 desde la taberna.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Juan, ven a celebrar. \u00a1Es el fin de semana!<\/strong>&nbsp;\u2014 El llamado fue tentador, como siempre.&nbsp;<strong>\u201cSolo una copa m\u00e1s,\u201d<\/strong>&nbsp;pens\u00f3,&nbsp;<strong>\u201csolo una copa.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed fue. La promesa de los zapatos qued\u00f3 de nuevo en segundo plano, reemplazada por una copa, luego otra, y otra. El tiempo pas\u00f3 sin que Juan pensara en su hijo. Cuando la noche lleg\u00f3 y \u00e9l sali\u00f3 del bar,&nbsp;<strong>ya era demasiado tarde para ir a comprar los zapatos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, cuando regres\u00f3 a casa, encontr\u00f3 a Juancito acostado, con los ojos cerrados.&nbsp;<strong>La promesa rota<\/strong>&nbsp;pesaba como una piedra sobre su pecho. Sab\u00eda que su hijo ya no preguntar\u00eda por los zapatos.&nbsp;<strong>Ya no lo har\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los d\u00edas, y Juancito dej\u00f3 de pedirle nada. Ya no mencionaba los zapatos. Solo lo miraba en silencio. La herida en su pie san\u00f3, pero el dolor en su coraz\u00f3n, el que Juan le hab\u00eda causado, no desapareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde lluviosa, cuando el viento fr\u00edo soplaba en la ciudad, Juan sali\u00f3 del trabajo con el coraz\u00f3n pesado. Sab\u00eda que hab\u00eda una deuda pendiente, una promesa que nunca hab\u00eda cumplido. Esa ma\u00f1ana, algo en su interior le dijo que ya no pod\u00eda seguir ignorando lo que hab\u00eda hecho. Compr\u00f3 unos zapatos nuevos para Juancito, y sin pensarlo, sali\u00f3 corriendo hacia casa.&nbsp;<strong>Era su \u00faltima oportunidad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al llegar, la casa estaba en silencio. Rosa, con l\u00e1grimas en los ojos, le dijo con voz quebrada:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Juan, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Juancito?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi hijo?<\/strong>&nbsp;\u2014 pregunt\u00f3 \u00e9l, temblando de miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosa, con la voz rota, respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Sali\u00f3 a buscarte. Estaba tan triste. No quer\u00eda escucharme.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juan sali\u00f3 corriendo, su coraz\u00f3n palpitando con fuerza. El sonido de la lluvia y el viento lo rodeaban, pero lo \u00fanico que pod\u00eda o\u00edr era el&nbsp;<strong>golpeteo de sus pasos desesperados<\/strong>. Busc\u00f3 en cada rinc\u00f3n, en cada calle empapada. Finalmente, lo encontr\u00f3, en una esquina, bajo la lluvia, con el cuerpo de Juancito&nbsp;<strong>acostado en el suelo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o, con la mochila rota y el rostro tan sereno, pero fr\u00edo, hab\u00eda ca\u00eddo en el fr\u00edo de la noche, incapaz de esperar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan cay\u00f3 de rodillas, tomando su peque\u00f1o cuerpo entre sus brazos.&nbsp;<strong>\u201c\u00a1Hijo! \u00a1No! \u00a1Perd\u00f3name!\u201d<\/strong>&nbsp;grit\u00f3, su alma desgarrada, sabiendo que hab\u00eda perdido la oportunidad de darle una vida mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia continuaba cayendo, pero para Juan, ya no importaba.&nbsp;<strong>Hab\u00eda perdido todo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La promesa rota hab\u00eda costado m\u00e1s de lo que nunca imagin\u00f3.<\/strong>&nbsp;La lecci\u00f3n, aunque dolorosa, le qued\u00f3 grabada:&nbsp;<strong>el tiempo con los que amamos es un regalo que no se puede posponer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, Juan no solo perdi\u00f3 a su hijo, sino tambi\u00e9n la vida que hab\u00eda conocido, marcada por el alcohol y las promesas vac\u00edas. Y en el silencio de la lluvia, en el fr\u00edo de la madrugada, solo quedaba un hombre roto, rodeado de un amor que ya no pod\u00eda devolver.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recuerdo de la Promesa: El Giro Final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la tragedia, los d\u00edas de Juan se convirtieron en una espiral de desesperaci\u00f3n. La culpa lo consum\u00eda, cada segundo era una tortura en la que \u00e9l reviv\u00eda una y otra vez el momento en que hab\u00eda perdido a su hijo. La imagen de Juancito, tendido en la calle, con la lluvia empapando su peque\u00f1o cuerpo, no lo dejaba en paz. El vac\u00edo lo rodeaba, y su alma, desgarrada, ya no encontraba consuelo en nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante semanas, el dolor lo acompa\u00f1\u00f3, como una sombra que no lo dejaba respirar. La casa estaba vac\u00eda. Juancito ya no estaba all\u00ed para pedirle lo que nunca le dio, ni para sonre\u00edrle como solo un ni\u00f1o puede hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche, mientras Juan caminaba por la misma calle donde hab\u00eda perdido a su hijo, la oscuridad lo envolvi\u00f3. El viento fr\u00edo le golpeaba la cara, y su mente se manten\u00eda atrapada en el pasado.&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda hecho mal?<\/strong>&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 podr\u00eda haber hecho para cambiar el destino de su hijo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De repente, algo extra\u00f1o ocurri\u00f3. Frente a \u00e9l, apareci\u00f3 una figura familiar. Era un hombre, pero algo no estaba bien. La figura, sin rostro y vestida con una capa oscura, se acerc\u00f3 lentamente a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 quieres?<\/strong>&nbsp;\u2014 pregunt\u00f3 Juan, aunque su voz temblaba de miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura no respondi\u00f3, pero su presencia lo hizo sentir como si estuviera en la cuerda floja entre la vida y la muerte. La figura levant\u00f3 una mano, y cuando lo hizo, una&nbsp;<strong>luz tenue<\/strong>&nbsp;apareci\u00f3 en el suelo, proyectando una imagen que Juan reconoci\u00f3 al instante:&nbsp;<strong>Juancito<\/strong>, pero de una manera diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o estaba de pie frente a \u00e9l, con una sonrisa tranquila, pero sus ojos eran&nbsp;<strong>vac\u00edos<\/strong>.&nbsp;<strong>Fr\u00edos<\/strong>. La misma sonrisa que hab\u00eda visto antes, pero ahora tan distante, tan ajena a lo que alguna vez fue su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>No pude salvarlo, hijo\u2026<\/strong>&nbsp;\u2014 susurr\u00f3 Juan, con l\u00e1grimas cayendo por su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura se acerc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, y de repente, las palabras llegaron con un eco profundo y perturbador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Lo que perdiste no fue lo que cre\u00edas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juan mir\u00f3 la figura, confundido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 quieres decir?<\/strong>&nbsp;\u2014 pregunt\u00f3, sus ojos a\u00fan fijos en el reflejo de Juancito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Lo que perdiste no fue solo tu hijo. La promesa rota te ha arrastrado hacia un destino mucho m\u00e1s oscuro del que imaginas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante,&nbsp;<strong>la figura levant\u00f3 el rostro<\/strong>, y Juan reconoci\u00f3 en ella a la persona que menos esperaba ver:&nbsp;<strong>su propio reflejo<\/strong>.&nbsp;<strong>Era \u00e9l mismo.<\/strong>&nbsp;Un hombre diferente, m\u00e1s envejecido, con los ojos vac\u00edos y una sonrisa distante.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura sonri\u00f3 con una malicia silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 cre\u00edas que pasar\u00eda, Juan?<\/strong>&nbsp;\u00bfCre\u00edste que podr\u00edas escapar de las consecuencias de tus acciones? Te ofrec\u00ed la oportunidad de sanar, de redimirte, pero tus promesas fueron vac\u00edas. Ahora est\u00e1s atrapado en este ciclo eterno.**<\/p>\n\n\n\n<p>Juan intent\u00f3 dar un paso atr\u00e1s, pero la figura lo atrap\u00f3.&nbsp;<strong>Era \u00e9l mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Esto no es real\u2026<\/strong>&nbsp;\u2014 murmur\u00f3 Juan, sus piernas flaqueando, su mente a punto de colapsar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201c\u00bfNo es real?\u201d<\/strong>&nbsp;La figura ri\u00f3, una risa fr\u00eda, retumbando en su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Lo que has perdido es irreversible. Y la raz\u00f3n por la cual todo esto ocurri\u00f3, lo sabes en lo m\u00e1s profundo de ti mismo. El ni\u00f1o que cre\u00edas que hab\u00edas perdido, nunca se fue.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento,&nbsp;<strong>el ni\u00f1o<\/strong>&nbsp;al que Juan tanto hab\u00eda amado, comenz\u00f3 a desvanecerse, pero no de la forma en que \u00e9l esperaba.&nbsp;<strong>Juancito nunca estuvo muerto<\/strong>. La figura, ahora con una sonrisa oscura, levant\u00f3 una mano y toc\u00f3 el coraz\u00f3n de Juan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Lo que has hecho es lo que debes pagar. Ahora es parte de ti.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante, Juan comprendi\u00f3 la verdad.&nbsp;<strong>\u00c9l nunca hab\u00eda perdido a Juancito.<\/strong>&nbsp;Juancito&nbsp;<strong>nunca fue su hijo en primer lugar<\/strong>. La promesa rota, el sacrificio del ni\u00f1o, todo hab\u00eda sido una&nbsp;<strong>trampa<\/strong>&nbsp;de su propio ser. El ni\u00f1o era parte de un ciclo oscuro, un ciclo de sufrimiento eterno que \u00e9l mismo hab\u00eda comenzado. No solo hab\u00eda perdido a su hijo, sino que&nbsp;<strong>hab\u00eda sido parte de una historia que no ten\u00eda final.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Juancito<\/strong>&nbsp;ahora&nbsp;<strong>estaba dentro de \u00e9l<\/strong>, y Juan entendi\u00f3 que&nbsp;<strong>la verdadera maldici\u00f3n no estaba en el ni\u00f1o<\/strong>, sino en \u00e9l mismo. La culpa, la obsesi\u00f3n, los remordimientos, todo lo que hab\u00eda estado arrastrando por tanto tiempo hab\u00eda creado este ciclo interminable. El ni\u00f1o no hab\u00eda muerto.&nbsp;<strong>Hab\u00eda regresado<\/strong>&nbsp;como parte del precio que \u00e9l hab\u00eda pagado por no cumplir su promesa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La figura<\/strong>&nbsp;desapareci\u00f3 en un suspiro de aire pesado y denso, dejando a Juan solo, mirando al vac\u00edo. Cuando finalmente logr\u00f3 levantar la cabeza,&nbsp;<strong>la sonrisa<\/strong>&nbsp;de Juancito apareci\u00f3 una vez m\u00e1s, esta vez reflejada en el cristal de la ventana. Y con ella, las palabras llegaron:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<strong>Te lo dije, pap\u00e1. El tiempo no se puede recuperar.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La Promesa Rota: Un Viaje de Arrepentimiento Juan nunca imagin\u00f3 que aquel pedazo de vidrio roto cambiar\u00eda su vida para siempre. 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