{"id":5997,"date":"2025-11-07T14:24:54","date_gmt":"2025-11-07T14:24:54","guid":{"rendered":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=5997"},"modified":"2025-11-07T14:24:55","modified_gmt":"2025-11-07T14:24:55","slug":"la-sonrisa-del-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=5997","title":{"rendered":"La sonrisa del diablo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"900\" src=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-39.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5998\" srcset=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-39.png 900w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-39-300x300.png 300w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-39-150x150.png 150w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-39-768x768.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hay cosas que uno no puede olvidar. No importa cu\u00e1nto tiempo pase, ni cu\u00e1ntas veces lo repitas para convencerte de que fue producto del estr\u00e9s, de la fatiga\u2026 o incluso de un brote de locura pasajera. Lo que viv\u00ed hace siete a\u00f1os me acompa\u00f1a todas las noches, cuando intento dormir y no puedo cerrar los ojos sin recordar aquella sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo trabajaba como operador nocturno en un hotel de media categor\u00eda, en las afueras de San Miguel de Tucum\u00e1n. Nada lujoso, pero lo suficiente como para atraer viajeros solitarios, vendedores ambulantes, parejas en tr\u00e1nsito. Ten\u00eda turnos largos y mon\u00f3tonos: la mayor\u00eda del tiempo lo pasaba revisando las c\u00e1maras de seguridad y organizando papeles en recepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una madrugada, poco despu\u00e9s de las tres, lleg\u00f3 un hombre que no parec\u00eda encajar con los clientes habituales. Vest\u00eda un traje gris que parec\u00eda demasiado caro para el lugar, pero algo en su apariencia lo hac\u00eda ver fuera de lugar. No sabr\u00eda decir si era su palidez excesiva, su delgadez antinatural o la forma en que sus ojos se mov\u00edan, como si evaluara cada rinc\u00f3n sin moverse. Cuando me pidi\u00f3 una habitaci\u00f3n, su voz era rasposa, como si no hablara con frecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPara una noche? \u2014le pregunt\u00e9, como de costumbre.<br>\u2014Solo hasta el amanecer \u2014respondi\u00f3 con una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed la vi por primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa sonrisa no era normal. No era amable, ni ir\u00f3nica. Era\u2026 perfecta. Sim\u00e9trica. Demasiado blanca. Como si su rostro estuviera dise\u00f1ado solo para mostrarla. No transmit\u00eda paz, sino una certeza inc\u00f3moda. Una sonrisa que dec\u00eda: \u201cS\u00e9 algo que vos no sab\u00e9s\u2026 y no te va a gustar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Le asign\u00e9 la habitaci\u00f3n 203. Tom\u00f3 la llave con una lentitud inquietante y se alej\u00f3 sin decir una palabra m\u00e1s. En las c\u00e1maras lo vi subir las escaleras, pero no abr\u00ed la puerta de seguridad. Me qued\u00e9 viendo la pantalla, esperando que hiciera algo raro. Pero no. Solo desapareci\u00f3 en el pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p>A eso de las 3:45, la luz de su habitaci\u00f3n parpade\u00f3. Fue apenas unos segundos. Luego, todo volvi\u00f3 a la normalidad. Pens\u00e9 en subir a revisar, pero algo me detuvo. Un mal presentimiento. Decid\u00ed esperar a que amaneciera.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 5:18, volvi\u00f3 a bajar.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda escuchado la puerta del ascensor ni sus pasos. Simplemente apareci\u00f3 en la recepci\u00f3n. La misma sonrisa. Me dej\u00f3 la llave sobre el mostrador, se inclin\u00f3 levemente \u2014como si se despidiera de un viejo amigo\u2014 y se march\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00e9 mirar por las c\u00e1maras, pero en ese instante todas se congelaron. Tuve que reiniciarlas desde el sistema. Cuando volv\u00ed a revisar la grabaci\u00f3n\u2026 no hab\u00eda rastro de \u00e9l. Ni entrando, ni saliendo. Solo estaba yo, en recepci\u00f3n. Hablando al aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 en borrarlo. O en no contarlo. Pero comet\u00ed el error de revisar la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta estaba cerrada. Por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve que pedir la llave de repuesto y subir. Cuando abr\u00ed, me golpe\u00f3 un olor seco, como tierra h\u00fameda. El cuarto estaba impecable, salvo por un detalle: sobre la cama hab\u00eda una caja negra. Dentro, un espejo de mano. Al levantarlo, vi una nota debajo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa pr\u00f3xima vez, no mires su sonrisa. Ya est\u00e1s marcado.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Sonrisa del Diablo \u2013 Parte II: El Espejo Maldito<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El espejo era m\u00e1s que un simple objeto. No lo supe en ese momento, pero todo lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s gir\u00f3 en torno a \u00e9l, a esa maldita reliquia que el hombre dej\u00f3 atr\u00e1s en la habitaci\u00f3n 203. Lo tom\u00e9 entre mis manos con el mismo temor que sentir\u00edas si te dieran un arma cargada, sabiendo que no puedes deshacerte de ella. Estaba helado, y al principio pens\u00e9 que solo era la humedad del cuarto. Pero no. Hab\u00eda algo m\u00e1s en ese espejo. Algo&nbsp;<strong>pesado<\/strong>, algo que no me dejaba soltarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 la nota que estaba debajo:&nbsp;<strong>\u201cLa pr\u00f3xima vez, no mires su sonrisa. Ya est\u00e1s marcado.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No entend\u00eda el significado, pero no me atrev\u00ed a ponerme a pensar mucho en eso. Mi mente estaba nublada por el cansancio y el desconcierto, pero el terror que me invadi\u00f3 cuando mir\u00e9 el espejo fue inmediato. No vi mi reflejo, ni mi rostro cansado y sucio por la falta de sue\u00f1o. No. Lo que vi fue un&nbsp;<strong>vac\u00edo<\/strong>, como un espacio que me absorb\u00eda, que me arrastraba a trav\u00e9s de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como si alguien estuviera al otro lado del espejo. No lo vi de inmediato, pero sent\u00ed una presi\u00f3n, una presencia.&nbsp;<strong>Esa misma sonrisa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sonrisa del hombre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi coraz\u00f3n empez\u00f3 a latir con fuerza. Era un sue\u00f1o, pens\u00e9.&nbsp;<strong>Un maldito sue\u00f1o.<\/strong>&nbsp;Dej\u00e9 el espejo sobre la mesa y me retir\u00e9 r\u00e1pidamente de la habitaci\u00f3n. Cerr\u00e9 la puerta con m\u00e1s fuerza de la que hubiera querido, y baj\u00e9 las escaleras sin mirarlo atr\u00e1s. El espejo qued\u00f3 all\u00ed, sobre la cama, esper\u00e1ndome, como si&nbsp;<strong>me estuviera invitando<\/strong>&nbsp;a mirarlo de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese no fue el final. Esa misma noche, mientras intentaba dormir en mi peque\u00f1o cuarto de la oficina, comenc\u00e9 a escuchar ruidos. Al principio, eran pasos ligeros, casi imperceptibles. Pens\u00e9 que alguien se hab\u00eda quedado en el hotel, pero luego los pasos se intensificaron. Eran r\u00e1pidos, como si alguien estuviera corriendo en los pasillos.&nbsp;<strong>No pod\u00eda ser el hombre<\/strong>, pens\u00e9.&nbsp;<strong>\u00c9l ya se hab\u00eda ido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me levant\u00e9 de la cama y trat\u00e9 de abrir la puerta de la oficina, pero algo me detuvo. Hab\u00eda una&nbsp;<strong>c\u00f3moda presi\u00f3n en el aire<\/strong>, una sensaci\u00f3n de estar observado. Me gir\u00e9 lentamente hacia el espejo que ten\u00eda en el escritorio, el mismo que hab\u00eda usado para verme cuando me lavaba la cara en las noches anteriores. Pero ahora\u2026&nbsp;<strong>el reflejo no era m\u00edo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vi una figura&nbsp;<strong>delgada<\/strong>, completamente blanca, con una expresi\u00f3n vac\u00eda en su rostro. La figura estaba sonriendo, esa misma sonrisa perfecta, pero al mismo tiempo&nbsp;<strong>distorsionada<\/strong>. Me congel\u00e9. La figura empez\u00f3 a acercarse al espejo como si estuviera atravesando el vidrio, avanzando hacia m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cYa est\u00e1s marcado\u201d<\/strong>, susurr\u00f3. La voz era la de un hombre, rasposa, pero con una fuerza y determinaci\u00f3n que hizo que todo mi cuerpo se tensara.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mente empez\u00f3 a colapsar.&nbsp;<strong>No pod\u00eda dejar de mirar el espejo<\/strong>, aunque algo en lo profundo de mi ser me dec\u00eda que no deb\u00eda hacerlo. Y a\u00fan as\u00ed, mis ojos se manten\u00edan clavados en esa imagen inhumana, esa sonrisa&nbsp;<strong>macabra<\/strong>&nbsp;que se acercaba cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin, la figura atraves\u00f3 el cristal. No fue un movimiento f\u00edsico, sino como si la pared misma estuviera&nbsp;<strong>deform\u00e1ndose<\/strong>. El hombre, con la sonrisa m\u00e1s anhelante y aterradora que jam\u00e1s hab\u00eda visto, se acerc\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s hasta quedar tan cerca que casi pod\u00eda sentir su aliento en mi rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire en la habitaci\u00f3n se volvi\u00f3 espeso, como si la atm\u00f3sfera misma hubiera sido aplastada. Me desplom\u00e9 sobre la silla, temblando, incapaz de moverme.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre, al final,&nbsp;<strong>desapareci\u00f3<\/strong>. Pero la sensaci\u00f3n de su presencia permaneci\u00f3. Sent\u00ed que&nbsp;<strong>algo se hab\u00eda apoderado de m\u00ed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por la ma\u00f1ana, cuando me despert\u00e9, pens\u00e9 que todo hab\u00eda sido una pesadilla, una combinaci\u00f3n de la falta de sue\u00f1o y el estr\u00e9s. Pero cuando mir\u00e9 hacia el escritorio, el espejo estaba all\u00ed, sobre la mesa, reflejando la habitaci\u00f3n. Y en el reflejo, vi algo que me hel\u00f3 la sangre:&nbsp;<strong>la sonrisa del hombre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una peque\u00f1a chispa de p\u00e1nico comenz\u00f3 a arder dentro de m\u00ed.&nbsp;<strong>La sonrisa no desaparec\u00eda<\/strong>. No importaba c\u00f3mo moviera la cabeza. No importaba lo que hiciera. La sonrisa segu\u00eda ah\u00ed, dentro del espejo, en el reflejo distorsionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Me levant\u00e9 de la silla, angustiado, y lo primero que hice fue&nbsp;<strong>tirar el espejo al suelo<\/strong>. Pero, en lugar de romperse, el vidrio simplemente se&nbsp;<strong>desvaneci\u00f3<\/strong>, como si nunca hubiera estado all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de vac\u00edo se intensific\u00f3.&nbsp;<strong>Lo que hab\u00eda comenzado como una simple sonrisa<\/strong>&nbsp;se hab\u00eda convertido en una marca.&nbsp;<strong>Una maldici\u00f3n que no pod\u00eda deshacer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda qu\u00e9 hacer. No sab\u00eda c\u00f3mo deshacerme de eso. De esa&nbsp;<strong>presencia<\/strong>&nbsp;que me segu\u00eda a todas partes. Pero algo dentro de m\u00ed me dec\u00eda que&nbsp;<strong>era tarde<\/strong>. Que ya estaba atrapado en un ciclo que no ten\u00eda salida. Y, aunque busqu\u00e9 soluciones, aunque intent\u00e9 deshacerme de todo lo relacionado con el hombre, no lo logr\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>El hotel cerr\u00f3, pero el&nbsp;<strong>espejo<\/strong>, o lo que fuera, sigui\u00f3 conmigo. Las sonrisas continuaron acech\u00e1ndome, como un eco distorsionado de lo que alguna vez fue un rostro humano. Algo se rompi\u00f3 en m\u00ed esa noche, y ahora, a\u00f1os despu\u00e9s, lo \u00fanico que s\u00e9 con certeza es que&nbsp;<strong>la sonrisa nunca se apaga.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nunca te acerques a un espejo si el reflejo sonr\u00ede.<\/strong>&nbsp;Porque una vez que la sonrisa te marca, no hay vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Sonrisa del Diablo \u2013 Parte III: El \u00daltimo Reflejo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas que siguieron fueron una mezcla de confusi\u00f3n y terror absoluto. El hotel cerr\u00f3 sus puertas poco despu\u00e9s del incidente, pero el mal que hab\u00eda desatado esa sonrisa nunca me abandon\u00f3. Intent\u00e9 racionalizar lo sucedido, dici\u00e9ndome que todo hab\u00eda sido un mal sue\u00f1o, pero las se\u00f1ales estaban all\u00ed, claras como el cristal de un espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>La sonrisa, esa maldita sonrisa, segu\u00eda presente. No solo en mis recuerdos, sino en cada espejo que encontraba. Cuando miraba mi reflejo, siempre, sin falta, ah\u00ed estaba: la&nbsp;<strong>sonrisa perfecta<\/strong>, demoniaca, distorsionada en el vidrio, observ\u00e1ndome, acech\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 a evitar los espejos. Los tiraba, los romp\u00eda, los ocultaba, pero siempre, sin importar qu\u00e9, la sonrisa regresaba. Ya no estaba solo en los espejos. Sent\u00eda que me persegu\u00eda en las sombras, en la esquina de mi visi\u00f3n, siempre al borde de lo que pod\u00eda ver. Como si algo estuviera esperando a que&nbsp;<strong>cediera<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de estar observado no se detuvo, y con el tiempo, empec\u00e9 a perder el control de mi vida. Mis amigos y familiares comenzaron a alejarse. Nadie quer\u00eda estar cerca de m\u00ed, como si algo en mi presencia los aterrara, como si el mal que me hab\u00eda tocado de alguna manera se transmitiera a ellos. Cuando trataba de hablar con ellos sobre lo que estaba sucediendo, me miraban con ojos llenos de miedo y confusi\u00f3n. Ya no sab\u00eda si ellos me evitaban por temor, o si lo hac\u00edan porque, en alg\u00fan nivel, yo tambi\u00e9n&nbsp;<strong>los estaba perdiendo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La sonrisa nunca me dej\u00f3. Y lo peor era que ya no sab\u00eda si estaba viva o si simplemente&nbsp;<strong>ya no formaba parte de este mundo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche, despu\u00e9s de varios d\u00edas sin dormir, decid\u00ed que ten\u00eda que terminar con todo esto. Ya no pod\u00eda soportarlo m\u00e1s. Ya no pod\u00eda vivir con la sensaci\u00f3n de estar siendo consumido por algo tan oscuro y tan profundamente maligno. Fui a la tienda de antig\u00fcedades del barrio, buscando una soluci\u00f3n, un objeto o algo que pudiera liberarme. All\u00ed, una anciana que parec\u00eda saber lo que buscaba, me ofreci\u00f3 algo que me hel\u00f3 la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El espejo no es lo que parece \u2014dijo, se\u00f1alando con su dedo huesudo hacia un peque\u00f1o espejo antiguo que descansaba en una mesa cubierta de polvo. \u2014Es un reflejo del alma. Un objeto que no solo muestra lo que ves, sino lo que hay&nbsp;<strong>dentro de ti<\/strong>. Si quieres romper con lo que est\u00e1 pasando, tendr\u00e1s que enfrentar tu propio reflejo. Pero ten cuidado, porque lo que est\u00e1 dentro de ese espejo no siempre es lo que parece.<\/p>\n\n\n\n<p>El espejo era&nbsp;<strong>m\u00e1s peque\u00f1o<\/strong>&nbsp;de lo que esperaba, pero lo que me inquiet\u00f3 fue la&nbsp;<strong>marca en el cristal<\/strong>, como si algo hubiera sido grabado all\u00ed a lo largo del tiempo. Sin pensarlo, pagu\u00e9 por \u00e9l, y regres\u00e9 a casa con la esperanza de que, de alguna manera, este podr\u00eda ser el fin de mi tortura.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, decid\u00ed mirar por \u00faltima vez el espejo, esperando enfrentar lo que fuera que me acechaba. Me sent\u00e9 frente a \u00e9l, mi coraz\u00f3n latiendo con fuerza, mi mente desbordada de miedo. El reflejo comenz\u00f3 a distorsionarse, y en lugar de verme a m\u00ed misma, vi&nbsp;<strong>aquel hombre<\/strong>. La misma figura p\u00e1lida, la misma sonrisa, esta vez mucho m\u00e1s amplia, mucho m\u00e1s&nbsp;<strong>perturbadora<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peor vino despu\u00e9s. Vi que no solo \u00e9l sonre\u00eda en el reflejo, sino que&nbsp;<strong>yo tambi\u00e9n lo hac\u00eda<\/strong>. La sonrisa se deform\u00f3 en algo grotesco, algo que ya no era humano, y lo peor fue que&nbsp;<strong>yo no pod\u00eda dejar de sonre\u00edr<\/strong>. Sent\u00ed c\u00f3mo mi boca se alzaba involuntariamente, c\u00f3mo mis ojos se abrieron m\u00e1s de lo normal. Era como si una fuerza invisible me controlara, me empujara a ser parte de esa sonrisa maldita.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, una risa espantosa llen\u00f3 la habitaci\u00f3n, y me sent\u00ed atrapada. La habitaci\u00f3n desapareci\u00f3, y solo exist\u00eda el&nbsp;<strong>espejo<\/strong>. Una oscuridad densa me rodeaba, pero a\u00fan pod\u00eda ver esa sonrisa, una sonrisa que ya no pertenec\u00eda al hombre. Ahora&nbsp;<strong>era m\u00eda<\/strong>.&nbsp;<strong>Mi reflejo ya no era el m\u00edo<\/strong>. Era el rostro del demonio, deformado, oscuro, lleno de una maldad tan pura que el miedo me paraliz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00e9 apartarme del espejo, pero mis pies no se mov\u00edan. El reflejo se burlaba de m\u00ed, como si disfrutara vi\u00e9ndome sufrir, viendo c\u00f3mo me desmoronaba por dentro. Pero lo peor de todo fue que, al mirar esa sonrisa, entend\u00ed&nbsp;<strong>que hab\u00eda sido yo quien la hab\u00eda aceptado<\/strong>. Que el momento en que tom\u00e9 la caja, acept\u00e9 el regalo y mir\u00e9 el espejo, hab\u00eda&nbsp;<strong>firmado mi condena<\/strong>. Estaba atrapada en un ciclo, uno que no pod\u00eda romper.<\/p>\n\n\n\n<p>El eco de la risa continuaba, m\u00e1s fuerte, hasta que se convirti\u00f3 en un&nbsp;<strong>grito<\/strong>. Pero ya no era el grito del hombre. Era el m\u00edo. Era mi alma,&nbsp;<strong>desgarrada<\/strong>, condenada a una tortura eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima imagen que vi antes de caer al suelo fue la&nbsp;<strong>sonrisa del diablo<\/strong>. Esa sonrisa que ya no se borrar\u00eda jam\u00e1s, que ya no era solo suya. Ahora, era m\u00eda.&nbsp;<strong>La sonrisa del diablo<\/strong>&nbsp;hab\u00eda marcado mi destino. Y, por primera vez en a\u00f1os, entend\u00ed que&nbsp;<strong>no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reflejo nunca se olvida.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Hay cosas que uno no puede olvidar. 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