{"id":6012,"date":"2025-11-07T14:32:28","date_gmt":"2025-11-07T14:32:28","guid":{"rendered":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=6012"},"modified":"2025-11-07T14:32:29","modified_gmt":"2025-11-07T14:32:29","slug":"para-agradecerle-al-exprisionero-por-salvar-a-su-hija-el-millonario-la-contrato-como-empleada-domestica-sin-embargo-tras-instalar-camaras-en-la-casa-quedo-horrorizado-por-lo-que-vio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=6012","title":{"rendered":"Para agradecerle al exprisionero por salvar a su hija, el millonario la contrat\u00f3 como empleada dom\u00e9stica. Sin embargo, tras instalar c\u00e1maras en la casa, qued\u00f3 horrorizado por lo que vio."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"900\" src=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-44.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6013\" srcset=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-44.png 900w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-44-300x300.png 300w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-44-150x150.png 150w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-44-768x768.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Lyuba despert\u00f3 del fr\u00edo g\u00e9lido. Su vieja chaqueta, un trapo deformado hac\u00eda tiempo, ya no la abrigaba. El oto\u00f1o se avecinaba con paso firme: las noches se alargaban, el viento se hac\u00eda m\u00e1s fuerte, e incluso bajo el techo del \u00e1tico abandonado, hac\u00eda un fr\u00edo insoportable. En invierno, sobrevivir all\u00ed ser\u00eda imposible\u2026 pero Lyuba no ten\u00eda otra opci\u00f3n. El refugio estaba cerrado para ella; sus antecedentes penales se lo imped\u00edan. Nadie la contrataba; en cuanto supieron que hab\u00eda cumplido condena, sus rostros cambiaron de inmediato y la conversaci\u00f3n termin\u00f3. Como si llevara escrito en la frente: \u00abNinguna de nosotras\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo enfrente de la peque\u00f1a ventana de su refugio temporal brillaba una enorme valla publicitaria: im\u00e1genes brillantes, pancartas intrusivas, jingles musicales; todo le recordaba otra vida, llena de ruido, luz y calidez. Una vida que parec\u00eda tan cercana pero completamente inalcanzable. En una esquina de la pantalla, se mostraba la hora; Lyuba hab\u00eda elegido ese \u00e1tico precisamente por eso. Al menos pod\u00eda controlar las horas. Eran las 8:20.<\/p>\n\n\n\n<p>Rebuscando en sus bolsillos, encontr\u00f3 unas monedas arrugadas. Probablemente le alcanzar\u00eda para un bollo y k\u00e9fir, alg\u00fan desayuno al menos. Se ech\u00f3 un poco de agua de la botella en la cara y se lav\u00f3 r\u00e1pidamente. Su pelo corto se le despeinaba por todas partes; intent\u00f3 alisarlo. Siempre intentaba mantenerse aseada: lavaba la ropa siempre que pod\u00eda, se limpiaba los zapatos con un trapo o un palo. Quer\u00eda conservar al menos la apariencia de una vida normal, de dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerca de la tienda, junto a los contenedores de basura, se reun\u00edan personas sin hogar. Revolv\u00edan cajas, ordenando algunas cosas. Lyuba se estremeci\u00f3: \u00bftendr\u00eda que convertirse pronto en una de ellas? Todav\u00eda no. Segu\u00eda luchando, buscando trabajos espor\u00e1dicos. Pero \u00bfqui\u00e9n contratar\u00eda a una exconvicta, como la llamaban despectivamente? Solo sus escasos ingresos la salvaban de la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras comprar k\u00e9fir y un panecillo, Lyuba se sent\u00f3 en un banco y empez\u00f3 a comer despacio. El panecillo caliente le hac\u00eda sentir casi como si estuviera de vacaciones. Y en su mente se le ocurri\u00f3 una idea: \u00bfquiz\u00e1s hoy se arriesgar\u00eda y pedir\u00eda ayuda al conserje Kuzmich? Hab\u00edan ca\u00eddo tantas hojas durante la noche que seguro que no podr\u00eda con todo solo. \u201cVoy a preguntar. Quiz\u00e1s me ayude\u201d, decidi\u00f3, y se dirigi\u00f3 al paso de peatones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a\u00fan no hab\u00eda llegado al paso de cebra cuando se le par\u00f3 el coraz\u00f3n: una ni\u00f1a de unos diez a\u00f1os en patinete se precipitaba directamente hacia el sem\u00e1foro en rojo. Del otro lado, un cami\u00f3n se acercaba a toda velocidad, tocando la bocina alocadamente. La ni\u00f1a llevaba auriculares; ni siquiera oy\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Oye! \u2014grit\u00f3 Lyuba, pero la ni\u00f1a no reaccion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin dudarlo, Lyuba se abalanz\u00f3, agarr\u00f3 a la ni\u00f1a por la chaqueta y la jal\u00f3 hacia atr\u00e1s. La ni\u00f1a cay\u00f3 a sus pies, y en ese preciso instante, el patinete desapareci\u00f3 bajo las ruedas. Se oy\u00f3 un chirrido, un crujido, y el pl\u00e1stico sali\u00f3 volando por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAd\u00f3nde vas? \u00bfNo o\u00edste la bocina? \u2014exclam\u00f3 Lyuba, reprendi\u00e9ndola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo\u2026 estaba escuchando m\u00fasica\u2026\u201d susurr\u00f3 la ni\u00f1a, con los ojos llen\u00e1ndose de l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p>No llores. Es comprensible que te hayas asustado. \u00bfEst\u00e1s molesta por lo del patinete?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aj\u00e1\u2026 Pero mi pap\u00e1 me comprar\u00eda cien m\u00e1s as\u00ed. No se trata de eso\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conozc\u00e1monos. Yo soy Lyubov, \u00bfy t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNadia\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, Nadya, ya casi hemos terminado. Ya nos conocemos. Ahora d\u00e9jame llevarte a casa. No queremos que vuelvas a encontrarte con el tr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadya result\u00f3 ser de la zona, a solo tres cuadras. Caminaron en silencio; la chica a\u00fan estaba conmocionada. Llegaron a una gran mansi\u00f3n con una cerca alta y un intercomunicador. Un guardia, un hombre severo y uniformado, estaba en la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadya presion\u00f3 el bot\u00f3n y la puerta se abri\u00f3. Entr\u00f3, pero el guardia le cerr\u00f3 el paso a Lyuba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ella est\u00e1 conmigo, Roman \u2014dijo Nadya con firmeza, y el guardia la dej\u00f3 pasar de mala gana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfEst\u00e1 pap\u00e1 en casa?\u201d, pregunt\u00f3 Nadya. Al recibir respuesta, se volvi\u00f3 hacia Lyuba: \u201cEspera aqu\u00ed, \u00bfvale? Me doy prisa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba quer\u00eda irse, pero la mirada de Nadya era tan firme que se qued\u00f3. Se qued\u00f3 de pie junto a la valla, retorci\u00e9ndose la manga de la chaqueta, sinti\u00e9ndose como una extra\u00f1a. El guardia refunfu\u00f1\u00f3 algo desaprobatorio sobre los \u201charapos\u201d, observ\u00e1ndola con ojo cr\u00edtico. Su mirada reflejaba una mezcla de asco y desprecio. Claramente intentaba adivinar su edad: \u00bfveinticinco? \u00bfTreinta? A\u00f1os y penurias estaban profundamente grabados en su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, dentro de la casa, Viktor Nikolaevich, un hombre majestuoso de mediana edad y mirada autoritaria, estaba sentado en su oficina, leyendo atentamente documentos. Ten\u00eda el ce\u00f1o fruncido y la mirada fija, claramente disgustado con lo que le\u00eda. Nadya irrumpi\u00f3 en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Pap\u00e1, no vas a creer lo que pas\u00f3!\u201d exclam\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella le cont\u00f3 todo: sobre la scooter, el cami\u00f3n y la mujer que la salv\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Viktor palideci\u00f3. Abraz\u00f3 a su hija con fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Ya no ir\u00e1s a ning\u00fan lado sin compa\u00f1\u00eda!\u201d declar\u00f3 con firmeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Pap\u00e1, ya tengo once! \u00a1Tendr\u00e9 m\u00e1s cuidado, de verdad!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, Nadya. El precio de un error es demasiado alto. Esta decisi\u00f3n es definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Llam\u00f3 al guardia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTraed a la mujer que vino con Nadya.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Un minuto despu\u00e9s, Lyuba entr\u00f3 en la oficina. Se qued\u00f3 de pie, modesta e insegura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstoy muy agradecido\u201d, dijo Viktor Nikolaevich con cari\u00f1o. \u201cSalvaste a mi hija. Esto no es solo una haza\u00f1a, es hero\u00edsmo. Soy un hombre de negocios y siempre he sido de gran ayuda. Dime la cantidad que deseas recibir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Oh, no\u2026 no hace falta\u2026 Simplemente estaba ah\u00ed en el momento justo \u2014Lyuba se sonroj\u00f3 y baj\u00f3 la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el hombre no se acobard\u00f3. Empez\u00f3 a preguntarle su nombre, d\u00f3nde trabajaba y d\u00f3nde viv\u00eda. Tras dudar un momento, ella le cont\u00f3 brevemente su historia: sobre el \u00e1tico, los trabajos espor\u00e1dicos y las dificultades tras su liberaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella estaba avergonzada pero no ocult\u00f3 nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un buen dicho: m\u00e1s vale dar una ca\u00f1a de pescar que un pez. As\u00ed que\u2026 casualmente tengo una vacante de empleada dom\u00e9stica. Te la ofrezco. Nada complicado: mantener la casa en orden y limpia. Te doy una habitaci\u00f3n en el primer piso, la comida corre por cuenta del due\u00f1o. Y esto es un adelanto. \u2014Extendi\u00f3 las facturas cuidadosamente sobre la mesa\u2014. Lo dem\u00e1s depende de tu trabajo. \u00bfQu\u00e9 decides?<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba se qued\u00f3 paralizada al ver los billetes cuidadosamente ordenados. La cantidad era enorme para ella, sobre todo comparada con las monedas con las que viv\u00eda. No encontr\u00f3 palabras; solo asinti\u00f3, incapaz de apartar la mirada del dinero, como si temiera que desapareciera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Angela Petrovna!\u201d, llam\u00f3 la due\u00f1a. \u201cMu\u00e9strale su habitaci\u00f3n a la nueva empleada, expl\u00edcale sus funciones y pres\u00e9ntala al personal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela Petrovna, una mujer alta, de espalda recta y mirada fr\u00eda, cumpli\u00f3 la tarea. Gui\u00f3 a Lyuba por la casa, explic\u00e1ndole todo con sequedad y precisi\u00f3n. La habitaci\u00f3n era peque\u00f1a pero acogedora: una cama, una mesita de noche, un armario y una ventana que daba al jard\u00edn. El ba\u00f1o era compartido. A la criada le dieron un uniforme y le advirtieron:<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed debe haber orden. No tolero el desorden. Espero que no tengas problemas con eso.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cocina, la recibi\u00f3 Natalia Nikolaevna, la cocinera de rostro amable y permanentemente ruborizada. Al ver a la reci\u00e9n llegada, inmediatamente le sirvi\u00f3 una taza de caf\u00e9 y un plato de s\u00e1ndwiches.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ahora que eres uno de nosotros, \u00a1tienes que ser bien recibido! Come, no seas t\u00edmido \u2014le gui\u00f1\u00f3 un ojo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, inesperadamente para ella, Liuba entr\u00f3 en una nueva etapa de su vida. Viktor Nikolaevich no le cont\u00f3 a nadie de d\u00f3nde ven\u00eda la nueva criada. Pero cuando estuvieron solos, decidi\u00f3 averiguar m\u00e1s:<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante para m\u00ed saber qui\u00e9n vive en mi casa. Cu\u00e9ntame un poco sobre ti.<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba no ocult\u00f3 nada. Con calma y franqueza, cont\u00f3 c\u00f3mo creci\u00f3 en un orfanato, se gradu\u00f3 de enfermer\u00eda y quer\u00eda trabajar como enfermera. Una noche, al volver de clase, fue atacada por dos hombres borrachos. Ella se defendi\u00f3, empujando a uno de ellos, quien se golpe\u00f3 la cabeza contra una piedra. Al d\u00eda siguiente, muri\u00f3. Fue declarada culpable de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHab\u00eda un investigador: Maxim Maksimovich\u201d, dijo Lyuba en voz baja. \u201cFue, podr\u00eda decirse, el \u00fanico que me trat\u00f3 con humanidad. Demostr\u00f3 que fue en defensa propia. Pero aun as\u00ed, el tribunal me conden\u00f3 a cuatro a\u00f1os. Y ahora\u2026 soy libre. Sin familia, sin un lugar adonde regresar. Encontrar trabajo es otra historia. En cuanto escuchan \u201cantecedentes penales\u201d, las caras cambian de inmediato\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Habl\u00f3 sin quejarse, simplemente enumerando hechos. Viktor Nikolaevich escuch\u00f3 atentamente, asinti\u00f3 pensativo. Al parecer, apreci\u00f3 su honestidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa acept\u00f3 a Lyuba mejor de lo que ella hubiera imaginado. El chofer del due\u00f1o, un hombre corpulento de bigotes espesos y siempre con traje formal, result\u00f3 ser un bromista afable. Al recibirla, hizo una reverencia teatral:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Acepte mis respetos, mademoiselle! \u2014le gui\u00f1\u00f3 un ojo como un h\u00e9roe de una pel\u00edcula antigua.<\/p>\n\n\n\n<p>Margarita, la madre de Nadya, le trajo una bolsa con ropa:<\/p>\n\n\n\n<p>Toma, toma esto. Vestidos, su\u00e9teres\u2026 estaban por ah\u00ed tirados.<\/p>\n\n\n\n<p>Natalia Nikolaevna, la cocinera, incluso empez\u00f3 a llamarla \u00abhija\u00bb. Cada vez que la invitaba a algo rico: un pastelito caliente o una tarta de manzana reci\u00e9n hecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera la estricta \u00c1ngela Petrovna la molestaba sin motivo. Si hac\u00eda alg\u00fan comentario, siempre era justo y sin malicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez Nadya mostr\u00f3 orgullosa su colecci\u00f3n de mu\u00f1ecas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Mira, un ej\u00e9rcito de Barbies! \u00bfTen\u00edas alguna?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dijo Lyuba con una sonrisa\u2014. Solo que yo misma les cos\u00ed la ropa, con retazos de tela. En aquel entonces no nos compraban nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn serio? \u00bfMe ense\u00f1ar\u00e1s? \u2014pregunt\u00f3 la chica con una sonrisa radiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y pronto estaban cosiendo ropa de mu\u00f1ecas juntas. Nadya cantaba alegremente, prob\u00e1ndose todos los vestidos y aprendiendo a cortar patrones.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00fanico que segu\u00eda tratando a Lyuba con recelo era el guardia Roman. Apenas le dirig\u00eda la palabra, la miraba con frialdad y entrecerraba los ojos, como si esperara algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, Viktor Nikolaevich comprend\u00eda perfectamente por qu\u00e9 era tan importante para Nadya no salir sola. La raz\u00f3n no era solo el incidente del cami\u00f3n. Su empresa constructora generaba grandes ingresos, y Dmitry Molchanov, conocido en ciertos c\u00edrculos como \u201cLa Polilla\u201d, llevaba tiempo ech\u00e1ndole el ojo. Anta\u00f1o un mat\u00f3n com\u00fan y corriente, hab\u00eda logrado abrirse camino creando su imperio criminal.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda ofrecido repetidamente comprar el negocio de Viktor, y cuando \u00e9ste se neg\u00f3, comenz\u00f3 a insinuar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi no lo quieres hacer bien, ser\u00e1 diferente\u201d, dijo con indirectas pero con claras amenazas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba, por supuesto, no sab\u00eda nada de esto. Simplemente cumpl\u00eda con sus deberes con honestidad: limpiar, lavar, mantener el orden. En su d\u00eda libre, decidi\u00f3 relajarse un poco: dar un paseo, visitar una tienda, comprarse algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de comprar, entr\u00f3 en una cafeter\u00eda, pidi\u00f3 un caf\u00e9 y se sent\u00f3 junto a la ventana, admirando el bullicio de la calle. De repente, su mirada se fij\u00f3 en dos hombres en una esquina. Uno era un rostro familiar. El mismo hombre que la atac\u00f3 hac\u00eda muchos a\u00f1os. El segundo era su hermano, el que muri\u00f3 esa noche. Eran los Molchanov.<\/p>\n\n\n\n<p>Su coraz\u00f3n lat\u00eda con fuerza. El hombre estaba sentado a solo diez metros de distancia, gesticulando, hablando de algo. Su compa\u00f1ero estaba de espaldas. Necesitaba irse antes de que la vieran.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDefinitivamente no me ha perdonado\u2026 Cree que soy culpable\u00bb, pens\u00f3. Aunque, en realidad, \u00e9l era el culpable: borracho, inestable, atac\u00f3 primero. Ella solo se defend\u00eda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba ya se estaba levantando para irse sin ser vista cuando el segundo hombre se gir\u00f3 y casi se le cae el bolso. Era Roman. Su propio guardia.<\/p>\n\n\n\n<p>En casa, Liuba acudi\u00f3 de inmediato a ver a Viktor Nikolaevich. Lo que hab\u00eda visto la perturb\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00e9 al caf\u00e9, sin hacer nada, y all\u00ed estaba ese sinverg\u00fcenza, Molchanov. Y junto a \u00e9l, Roman. Estaban sentados en la misma mesa, hablando como mejores amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfMolchanov?\u201d Viktor frunci\u00f3 el ce\u00f1o. \u201c\u00bfEl Dmitry que quiere quedarse con mi negocio?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl mismo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora todo estaba claro: de d\u00f3nde sacaba Molchanov la informaci\u00f3n, c\u00f3mo se enteraba de los tratos, planes y reuniones. La filtraci\u00f3n proven\u00eda de dentro, de la misma casa. Y la organiz\u00f3 la persona de mayor confianza: el guardia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDebemos actuar de inmediato\u201d, dijo Viktor con decisi\u00f3n, levant\u00e1ndose de la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, envi\u00f3 a su esposa e hija de vacaciones a pa\u00edses c\u00e1lidos. Natalia Nikolaevna y Angela Petrovna consiguieron tiempo libre. \u00c9l mismo acudi\u00f3 a la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El investigador Denis Maksimovich escuch\u00f3 atentamente el relato del empresario y suspir\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos o\u00eddo hablar de Molchanov m\u00e1s de una vez. Pero no abren casos: no hay pruebas, ni testigos, ni hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces, \u00bftengo que esperar hasta que la casa explote? \u2014pregunt\u00f3 Viktor con amargura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay una manera\u201d, sugiri\u00f3 el investigador. \u201cInstalar c\u00e1maras ocultas. As\u00ed nadie lo adivinar\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las c\u00e1maras se instalaron discretamente. Viktor no le dijo nada a Lyuba; cuanto menos supiera, mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron varios d\u00edas. La vida segu\u00eda. Viktor trabajaba, revisando papeles, pero de vez en cuando revisaba las grabaciones. Una mostraba el jard\u00edn de invierno: Lyuba regando las flores. Todo parec\u00eda normal.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de repente\u2026 Viktor vio a Roman. Entr\u00f3 en la oficina, mir\u00f3 a su alrededor, abri\u00f3 un caj\u00f3n del escritorio y sac\u00f3\u2026 una granada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMaldita sea\u2026\u201d susurr\u00f3 Viktor, observando como el guardia colocaba cuidadosamente el dispositivo, ocultando los cables.<\/p>\n\n\n\n<p>El tel\u00e9fono de Lyuba vibr\u00f3 en su bolsillo. Era Viktor Nikolaevich quien llamaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba, escucha con atenci\u00f3n. Roman acaba de colocar una granada en mi oficina. La polic\u00eda viene en camino. Intenta contenerlo un poco. Pero ten cuidado, no te arriesgues.<\/p>\n\n\n\n<p>Lyuba respir\u00f3 hondo, escondi\u00f3 el tel\u00e9fono, tom\u00f3 un trapo y se dirigi\u00f3 al pasillo. Al o\u00edr pasos, empez\u00f3 a actuar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Roman, ay\u00fadame, por favor! Hay algo atascado, no puedo arreglarlo \u2014pidi\u00f3, bloque\u00e1ndole el paso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo tengo tiempo\u201d, la interrumpi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Espera un momento! \u2014insisti\u00f3\u2014. Estoy aqu\u00ed sola, sin nadie que me ayude\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Roman empez\u00f3 a enojarse, intent\u00f3 apartarla, pero en ese momento sali\u00f3 una voz del altavoz:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Alto, escoria!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Sin dudarlo, Lyuba le golpe\u00f3 la cabeza con el trapeador. Fuerte, hasta que le dolieron los brazos. El guardia se desplom\u00f3 en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundos despu\u00e9s, la polic\u00eda irrumpi\u00f3 en la casa. Esposaron a Roman, encontraron la granada, cables y huellas dactilares. Lyuba se sent\u00f3 en el suelo, respirando con dificultad, sosteniendo el trapeador mientras el investigador comenzaba a tomar declaraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda pruebas suficientes. Video, pruebas, la propia confesi\u00f3n de Roman. Enseguida se derrumb\u00f3 y lo cont\u00f3 todo: qui\u00e9n dio la orden, cu\u00e1nto se pag\u00f3, qu\u00e9 se prometi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Dmitry Molchanov acab\u00f3 entre rejas. Esta vez, ni el dinero ni los contactos lo salvaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, Denis Maksimovich llam\u00f3 a Lyuba:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQuiz\u00e1s deber\u00edamos vernos? As\u00ed sin m\u00e1s. No como investigadores y testigos, sino como personas. Quiero darte las gracias. Eres muy valiente, Lyuba.<\/p>\n\n\n\n<p>Se conocieron en un caf\u00e9. La conversaci\u00f3n fue amena y sincera. Con el tiempo, su relaci\u00f3n se fue estrechando, y un d\u00eda Denis le propuso matrimonio:<\/p>\n\n\n\n<p>-Lyuba, \u00bfquieres casarte conmigo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPor supuesto que s\u00ed\u201d, respondi\u00f3 ella sonriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras empacar sus cosas, Lyuba se despidi\u00f3 con cari\u00f1o de la casa donde comenz\u00f3 su nueva vida. Nadya la abraz\u00f3 con fuerza:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfMe prometes que volver\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDefinitivamente\u201d, prometi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Viktor Nikolaevich le estrech\u00f3 la mano:<\/p>\n\n\n\n<p>Me alegro por ti, Lyuba. Es dif\u00edcil encontrar gente como t\u00fa. Gracias por todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se fueron juntos, Lyuba y Denis. El coche avanzaba lentamente por la calle donde Lyuba, desde el \u00e1tico, hab\u00eda contemplado el reloj de la cartelera, so\u00f1ando con otra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella mir\u00f3 por la ventana y pens\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan lugar, alguien tambi\u00e9n est\u00e1 mirando ese reloj. Y que tenga suerte tambi\u00e9n. De verdad quiero creerlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Lyuba despert\u00f3 del fr\u00edo g\u00e9lido. Su vieja chaqueta, un trapo deformado hac\u00eda tiempo, ya no la abrigaba. 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Sin embargo, tras instalar c\u00e1maras en la casa, qued\u00f3 horrorizado por lo que vio.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":6013,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6012","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorised"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6012"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6012\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6014,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6012\/revisions\/6014"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6013"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}