{"id":7047,"date":"2025-11-21T13:06:32","date_gmt":"2025-11-21T13:06:32","guid":{"rendered":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=7047"},"modified":"2025-11-21T13:06:34","modified_gmt":"2025-11-21T13:06:34","slug":"tu-no-tienes-casa-y-yo-no-tengo-mama-declaro-la-ninita-a-la-joven-sin-hogar-en-la-parada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=7047","title":{"rendered":"\u201c\u00a1T\u00da NO TIENES CASA Y YO NO TENGO MAM\u00c1!\u201d, DECLAR\u00d3 LA NI\u00d1ITA A LA JOVEN SIN HOGAR EN LA PARADA\u2026"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-406.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7048\" srcset=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-406.png 1024w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-406-300x300.png 300w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-406-150x150.png 150w, https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-406-768x768.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>T\u00fa no tienes casa y yo no tengo mam\u00e1\u201d, declar\u00f3 la ni\u00f1ita a la joven sin hogar en el paradero de autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/mx.goc5.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/545899252_752370624072432_8791691295726718123_n-300x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29564\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Isabel la Morales se tambale\u00f3 en la acera descalza sobre la nieve que se derret\u00eda entre sus dedos. El vestido de encaje Beige que hab\u00eda usado para la cena navide\u00f1a de la empresa ahora la hac\u00eda temblar sin control. Sus manos a\u00fan temblaban del empuj\u00f3n de Ram\u00f3n, su padrastro, cuando intent\u00f3 tocarla de nuevo. \u201cPor favor, solo d\u00e9jame buscar mis zapatos\u201d, suplic\u00f3 golpeando la puerta de madera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo hay nada tuyo en esta casa\u201d, grit\u00f3 desde adentro. Deber\u00edas estar agradecida por todo lo que hice por ti despu\u00e9s de que tu madre se muri\u00f3. Los copos de nieve ca\u00edan m\u00e1s densos ahora. Isabela envolvi\u00f3 sus brazos alrededor del torso, el fr\u00edo cort\u00e1ndole la respiraci\u00f3n. 3 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>3 a\u00f1os. Hab\u00eda soportado las miradas, las CVA, los comentarios, las bromas inapropiadas. Pero esta noche, cuando Ram\u00f3n la acorral\u00f3 en la cocina despu\u00e9s de unas copas de m\u00e1s, no pod\u00eda m\u00e1s. Sus pies entumecidos la llevaron instintivamente hacia la parada de autob\u00fas, donde esperaba cada ma\u00f1ana para ir a la academia de danza. El refugio de metal y cristal parec\u00eda un palacio en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dej\u00f3 caer en el banco, acurruc\u00e1ndose contra el viento helado. Se\u00f1orita, \u00bfest\u00e1 bien? Isabela levant\u00f3 la vista. Una ni\u00f1a peque\u00f1a, no mayor de 10 a\u00f1os, la observaba con ojos marrones llenos de preocupaci\u00f3n. Llevaba un gorro de lana gris, un abrigo rojo que le quedaba grande y botas militares gastadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus manos sosten\u00eda una bolsa de papel arrugada. \u201cYo, s\u00ed, estoy bien\u201d, minti\u00f3 Isabela limpi\u00e1ndose las l\u00e1grimas con el dorso de la mano. La ni\u00f1a la dio la cabeza estudi\u00e1ndola con una madurez perturbadora. No parece estar bien. Est\u00e1 temblando y no tiene zapatos. \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed tan tarde? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n tus padres? Una sonrisa triste cruz\u00f3 el rostro infantil. No tengo padres. Bueno, tuve una mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero se fue al cielo hace 3 a\u00f1os. Ahora vivo en casas diferentes. El coraz\u00f3n de Isabela se encogi\u00f3. Foster care. La ni\u00f1a viv\u00eda en el sistema de acogida. \u00bfY t\u00fa? Pregunt\u00f3 la peque\u00f1a. \u00bfD\u00f3nde vives? Isabela sinti\u00f3 un nudo en la garganta. Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas. No tengo casa.<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a asinti\u00f3 como si fuera la cosa m\u00e1s natural del mundo. Se acerc\u00f3 al banco y se sent\u00f3 junto a Isabela, abriendo su bolsa de papel. \u201cToma\u201d, dijo, partiendo un s\u00e1ndwich por la mitad. \u201cEst\u00e1 bueno, la se\u00f1ora Carmen me lo dio esta ma\u00f1ana. No puedo aceptar tu comida. \u00bfPor qu\u00e9 no? Yo tengo y t\u00fa no tienes. As\u00ed funcionan las cosas.\u201d Isabela tom\u00f3 el trozo de s\u00e1ndwich con manos temblorosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Era de jam\u00f3n y queso, simple, pero delicioso, despu\u00e9s de no haber comido en todo el d\u00eda. \u00bfC\u00f3mo te llamas?, pregunt\u00f3 Esperanza Garc\u00eda, pero todos me dicen espe. \u00bfY usted? Isabela, solo Isabela. Esperanza la estudi\u00f3 con esos ojos demasiados sabios para su edad. \u00bfSabe qu\u00e9, Isabela? \u00bfQu\u00e9? Usted no tiene casa y yo no tengo mam\u00e1, dijo con una simplicidad devastadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ahora nos tenemos la una a la otra, aunque sea por esta noche. Las l\u00e1grimas corrieron libremente por las mejillas de Isabela. Esta ni\u00f1a, que hab\u00eda perdido tanto, le estaba ofreciendo lo poco que ten\u00eda. Su coraz\u00f3n, que hab\u00eda estado cerrado por el dolor y la traici\u00f3n, comenz\u00f3 a agrietarse. Espe, yo, oiga.<\/p>\n\n\n\n<p>Una voz masculina las interrumpi\u00f3. Un hombre alto se acercaba desde la calle. con el cabello oscuro cubierto de nieve y una expresi\u00f3n de preocupaci\u00f3n genuina. Vest\u00eda scrubs m\u00e9dicos bajo un abrigo negro. \u201c\u00bfEst\u00e1n bien?\u201d, pregunt\u00f3 deteni\u00e9ndose a unos metros de distancia. \u201cEs muy tarde y hace mucho fr\u00edo para estar aqu\u00ed afuera.\u201d Isabela instintivamente se tens\u00f3, abrazando m\u00e1s fuerte a esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos hombres no se acercan a las mujeres en la calle por bondad. Siempre quieren algo. Estamos bien, respondi\u00f3 con voz firme, aunque sus labios azules dec\u00edan lo contrario. El extra\u00f1o frunci\u00f3 el ce\u00f1o, notando los pies descalzos de Isabela y la edad de esperanza. Soy el Dr. Mateo Ruiz. Trabajo en el hospital infantil San Rafael, justo ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1al\u00f3 hacia un edificio a dos cuadras. Salgo de mi turno nocturno y perd\u00f3n, pero no pueden quedarse aqu\u00ed. La temperatura va a bajar a -10 grados esta noche. \u00bfEs doctor de ni\u00f1os? Pregunt\u00f3 Esperanza con curiosidad. Soy psic\u00f3logo infantil. S\u00ed. Entonces, ayuda a ni\u00f1os tristes. Mateo sonr\u00ed\u00f3 suavemente. Trato de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela observ\u00f3 el intercambio, su instinto protector en alerta m\u00e1xima, pero tambi\u00e9n reconociendo algo genuino en la voz del hombre. Esperanza parec\u00eda relajada y esa ni\u00f1a ten\u00eda un radar para detectar peligros. \u201cMire, doctor\u201d, comenz\u00f3 Isabela. Le agradezco su preocupaci\u00f3n, pero nosotras, nosotras, la interrumpi\u00f3 Mateo suavemente. Son familia. Isabela y Esperanza se miraron.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan compartido m\u00e1s honestidad en los \u00faltimos 20 minutos que Isabela con cualquier adulto en a\u00f1os. Somos Isabela, busc\u00f3 las palabras. Somos dos personas que se necesitan. Complet\u00f3 esperanza con esa sabidur\u00eda. inquietante. Mateo las estudi\u00f3 un momento m\u00e1s, tomando una decisi\u00f3n que cambiar\u00eda todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi apartamento est\u00e1 a cinco minutos caminando. Tiene calefacci\u00f3n, comida caliente y un sof\u00e1 cama. Mm. Pueden quedarse hasta ma\u00f1ana hasta que encontremos una mejor soluci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 har\u00eda eso por nosotras?, pregunt\u00f3 Isabela desconfiada. Mateo se\u00f1al\u00f3 a Esperanza que hab\u00eda comenzado a temblar a pesar de su abrigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ella es una ni\u00f1a y usted est\u00e1 descalsa en la nieve y porque a veces hacer lo correcto es la \u00fanica opci\u00f3n que uno tiene. La nevada se intensific\u00f3 y Isabela sinti\u00f3 que esperanza se acurrucaba m\u00e1s cerca de ella. \u00bfQu\u00e9 alternativa ten\u00eda realmente Isabela? Susurr\u00f3 Esperanza. Creo que podemos confiar en \u00e9l. Isabela cerr\u00f3 los ojos sintiendo el peso de una decisi\u00f3n que podr\u00eda salvarlas o destruirlas completamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela abri\u00f3 los ojos lentamente, confundida por el calor que envolv\u00eda su cuerpo. No era la humedad fr\u00eda del banco de la parada de autob\u00fas, sino el abrazo suave de una manta de lana. se incorpor\u00f3 descubriendo que estaba en un sof\u00e1 beige en una sala de estar desconocida, donde los recuerdos de la noche anterior llegaron como una avalancha. Ram\u00f3n, la nieve, esperanza. El doctor.<\/p>\n\n\n\n<p>Buenos d\u00edas. Isabela se gir\u00f3 bruscamente. Mateo Ruiz estaba en la cocina preparando caf\u00e9, vestido con jeans y una camiseta gris. La luz matutina que entraba por las ventanas revelaba un apartamento modesto pero acogedor. Libros apilados por todas partes, fotograf\u00edas de ni\u00f1os sonrientes en las paredes, plantas que necesitaban agua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Esperanza? Pregunt\u00f3 Isabela, levant\u00e1ndose de inmediato. Durmiendo en mi habitaci\u00f3n. Le dej\u00e9 la cama porque insisti\u00f3 en que el sof\u00e1 era para usted. Esa ni\u00f1a tiene m\u00e1s modales que muchos adultos. Isabela se relaj\u00f3 ligeramente, pero mantuvo la distancia. Escuche, Dr. Ruiz, Mateo, por favor, Mateo. Le agradezco lo que hizo anoche, pero no podemos quedarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero causarle problemas. \u00c9l sirvi\u00f3 dos tazas de caf\u00e9 y se acerc\u00f3, dejando una en la mesa frente a ella. \u00bfQu\u00e9 tipo de problemas? Isabela evit\u00f3 su mirada. Usted no me conoce. No sabe de qu\u00e9 soy capaz. S\u00e9 que protegi\u00f3 a una ni\u00f1a desconocida en una tormenta de nieve.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que tiene educaci\u00f3n universitaria por su forma de hablar. Y s\u00e9 que algo terrible le pas\u00f3 anoche porque ninguna mujer sale descalza a la calle en pleno invierno por gusto. Las palabras golpearon a Isabela como pu\u00f1etazos. Se envolvi\u00f3 m\u00e1s en la manta, sintiendo la vulnerabilidad como una herida abierta. No soy su responsabilidad. tiene raz\u00f3n, pero Esperanza tampoco era suya anoche y a\u00fan as\u00ed la cuid\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que Isabela pudiera responder, la puerta del dormitorio se abri\u00f3. Esperanza emergi\u00f3 con el cabello revuelto y uno de los su\u00e9ters de Mateo que le llegaba hasta las rodillas. Isabela corri\u00f3 hacia ella. Pens\u00e9 que te hab\u00edas ido. No me voy a ning\u00fan lado sin ti, peque\u00f1a. Mateo observ\u00f3 el intercambio con algo que parec\u00eda admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperanza, \u00bfhas desayunado? No, pero puedo esperar. Estoy acostumbrada. La respuesta casual de la ni\u00f1a hizo que algo se rompiera en el pecho de Isabela. Nadie de 10 a\u00f1os deber\u00eda estar acostumbrada a tener hambre. Voy a preparar huevos revueltos para todas, anunci\u00f3 Mateo. Esperanza, \u00bfpuedes ayudarme a poner la mesa? S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras los ve\u00eda trabajar juntos en la cocina, Isabela estudi\u00f3 a Mateo m\u00e1s detenidamente. Ten\u00eda tre y tantos, calcul\u00f3, con manos suaves que hablaban de un trabajo que no requer\u00eda fuerza f\u00edsica. Su apartamento ten\u00eda diplomas en la pared. Psicolog\u00eda Universidad Complutense de Madrid, especializaci\u00f3n en psicolog\u00eda infantil.<\/p>\n\n\n\n<p>Hospital Gregorio Mara\u00f1\u00f3n. Era real. Realmente era psic\u00f3logo. \u00bfEn qu\u00e9 trabajas, Isabela? Pregunt\u00f3 Mateo mientras serv\u00eda los huevos. Trabajaba, corrigi\u00f3. Daba clases de danza en una academia peque\u00f1a. Tambi\u00e9n estudiaba terapia a trav\u00e9s del movimiento. \u00bfTe gusta trabajar con ni\u00f1os? Isabela mir\u00f3 a Esperanza, que devoraba sus huevos como si no hubiera comido en d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gusta ayudar a las personas a encontrar formas de expresarse cuando las palabras no son suficientes. Eso es hermoso, dijo Esperanza con la boca llena. \u00bfPuedes ense\u00f1arme a bailar? Claro que s\u00ed. El timbre del apartamento interrumpi\u00f3 el momento. Mateo frunci\u00f3 el ce\u00f1o. No espero a nadie. Fue hacia la puerta y mir\u00f3 por la mirilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una mujer mayor con una carpeta. Dice que es del servicio de protecci\u00f3n al menor. El rostro de esperanza se puso p\u00e1lido. Es Carmen, mi trabajadora social. Isabela sinti\u00f3 p\u00e1nico inmediato. La van a separar de esperanza. van a llev\u00e1rsela. \u00bfC\u00f3mo supo que estabas aqu\u00ed? Susurr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Report\u00e9 mi ubicaci\u00f3n anoche, explic\u00f3 Mateo. Es protocolo cuando un menor est\u00e1 involucrado. Esperanza agarr\u00f3 la mano de Isabela con fuerza. No quiero irme. No te vas a ir, prometi\u00f3 Isabela, aunque no ten\u00eda idea de c\u00f3mo iba a cumplir esa promesa. Mateo abri\u00f3 la puerta. Carmen Vidal entr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mujer de 45 a\u00f1os con cabello gris, recogido en un mo\u00f1o y ojos que hab\u00edan visto demasiado sufrimiento infantil. Drctor Ruiz, Esperanza. Su mirada se pos\u00f3 en Isabela. Y usted es Isabel Morales. Carmen estudi\u00f3 la escena. Esperanza aferrada a Isabela, los platos de desayuno, la manta en el sof\u00e1. Esperanza, \u00bfest\u00e1s bien? S\u00ed, Carmen. Isabela me cuid\u00f3 anoche. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 su familia de acogida actual? Esperanza baj\u00f3 la vista. Me fui.<\/p>\n\n\n\n<p>Te escapaste. \u00bfPor qu\u00e9? La ni\u00f1a mir\u00f3 a Isabela buscando fortaleza. El se\u00f1or Vargas me miraba raro como miraban a mi mam\u00e1 los hombres que ven\u00edan de noche. El silencio en la habitaci\u00f3n fue ensordecedor. Carmen cerr\u00f3 los ojos como si hubiera esperado algo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLe hizo algo? No, pero sab\u00eda que iba a hacerlo, por eso me fui. Isabela sinti\u00f3 una furia ardiente en el pecho. Esta ni\u00f1a hab\u00eda estado en peligro y hab\u00eda tenido que salvarse sola. \u201cTengo que llevarla a un lugar seguro\u201d, dijo Carmen. \u201cHay una familia en Sevilla que no!\u201d, grit\u00f3 Esperanza. \u201cNo quiero ir a Sevilla. Quiero quedarme con Isabela.\u201d Esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1orita Morales no est\u00e1 calificada para \u00bfQu\u00e9 necesito para calificarme? Interrumpi\u00f3 Isabela. Carmen la mir\u00f3 sorprendida. Est\u00e1 hablando en serio, completamente en serio. Se\u00f1orita Morales. La acogida familiar requiere una evaluaci\u00f3n exhaustiva, verificaci\u00f3n de antecedentes, estabilidad econ\u00f3mica, vivienda adecuada. Puedo conseguir trabajo, puedo encontrar un apartamento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo? \u00bfD\u00f3nde va a vivir mientras tanto? Mateo carraspe\u00f3. Puede quedarse aqu\u00ed mientras resolvemos los tr\u00e1mites. Todos lo miraron sorprendidos. Dr. Ruiz, eso no es es un arreglo temporal de emergencia. Yo soy un proveedor de respiro registrado para casos especiales. Puedo supervisar la situaci\u00f3n mientras Isabela completa el proceso de solicitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen frunci\u00f3 el se\u00f1o, claramente evaluando la situaci\u00f3n. \u00bfUsted conoce a la se\u00f1orita Morales? La conoc\u00ed anoche, pero en 15 a\u00f1os trabajando con ni\u00f1os he desarrollado un buen instinto para evaluar a los cuidadores. Isabela arriesg\u00f3 su propia seguridad para proteger a Esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso me dice todo lo que necesito saber sobre su car\u00e1cter. Isabela lo mir\u00f3 con asombro. \u00bfPor qu\u00e9 la estaba defendiendo? \u00bfPor qu\u00e9 arriesgaba su reputaci\u00f3n profesional por una desconocida? Carmen mir\u00f3 a Esperanza, que sosten\u00eda la mano de Isabella como si fuera un salvavidas. Esperanza, \u00bfrealmente quieres quedarte con Isabela m\u00e1s que nada en el mundo? \u00bfY sientes que est\u00e1s segura aqu\u00ed? S\u00ed, Isabela me protege y el doctor Mateo es bueno. Puedo sentirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen suspir\u00f3 sacando unos papeles de su carpeta. Est\u00e1 bien, pero esto es temporal, muy temporal. Tienes 72 horas para demostrar que puedes proporcionar estabilidad, Isabela. Si no, Esperanza va a Sevilla. Entendido. Carmen se dirigi\u00f3 hacia la puerta, pero se detuvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperanza, \u00bfpor qu\u00e9 no me dijiste sobre el se\u00f1or Vargas antes? La ni\u00f1a se encogi\u00f3 de hombros. Nadie me creer\u00eda. Los adultos nunca creen a los ni\u00f1os sobre estas cosas. Carmen se agach\u00f3 a su nivel. Yo s\u00ed te creo y me asegurar\u00e9 de que no vuelvas all\u00ed nunca m\u00e1s. Despu\u00e9s de que Carmen se fuera, los tres se quedaron en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hiciste eso?, pregunt\u00f3 Isabela a Mateo. \u00bfPor qu\u00e9 arriesgaste tu carrera por nosotras? Mateo se sent\u00f3 en el sof\u00e1 pareciendo repentinamente cansado. Mi hermana menor estuvo en acogida temporal cuando nuestros padres se divorciaron. La separaron de nosotros durante seis meses porque ning\u00fan familiar fue considerado adecuado temporalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos seis meses la marcaron para siempre. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ahora? muri\u00f3 en un accidente de coche hace 5 a\u00f1os, pero antes de morir me hizo prometer que nunca dejar\u00eda que un ni\u00f1o pasara por el sistema solo si yo pod\u00eda evitarlo. Isabela sinti\u00f3 algo cambiando en su pecho, una calidez que no ten\u00eda nada que ver con la manta o el caf\u00e9. Gracias, no me las des a\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos 72 horas para que esto funcione. Esperanza, que hab\u00eda estado escuchando en silencio, de repente sonr\u00f3. 72 horas es mucho tiempo. Podemos hacer que funcione. Su optimismo fue interrumpido por el sonido del tel\u00e9fono de Isabela. Lo sac\u00f3 del bolso que hab\u00eda rescatado la noche anterior, frunciendo el se\u00f1o. Al ver el n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es?, pregunt\u00f3 Mateo. Isabela, sinti\u00f3 que la sangre se le helaba en las venas. Ram\u00f3n, mi padrastro. El tel\u00e9fono sigui\u00f3 sonando, el sonido cortando el aire como una amenaza. Isabela sab\u00eda que si contestaba todo lo que hab\u00edan construido en las \u00faltimas horas podr\u00eda desmoronarse, pero tambi\u00e9n sab\u00eda que si no contestaba, \u00e9l encontrar\u00eda otra forma de llegar hasta ella.<\/p>\n\n\n\n<p>y esta vez ten\u00eda mucho m\u00e1s que perder. Isabela dej\u00f3 que el tel\u00e9fono siguiera sonando hasta que se detuvo. Sus manos temblaban mientras lo guardaba de nuevo en su bolso. \u00bfQui\u00e9n es Ram\u00f3n?, pregunt\u00f3 Esperanza con esa intuici\u00f3n inquietante que ten\u00eda para detectar peligros. Nadie importante minti\u00f3 Isabela, pero Mateo la estudi\u00f3 con ojos de psic\u00f3logo entrenado para detectar mentiras.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela, si hay algo que necesitemos saber para proteger a Esperanza, no hay nada, es solo y complicado. El tel\u00e9fono volvi\u00f3 a sonar. Esta vez Isabela lo apag\u00f3 completamente. Est\u00e1 bien, dijo Mateo suavemente. Pero recuerda que no tienes que enfrentar los problemas sola ya, ya, como si fuera parte de algo ahora, como si perteneciera a alg\u00fan lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los siguientes tres d\u00edas desarrollaron una rutina extra\u00f1a, pero reconfortante. Mateo sal\u00eda a trabajar por las ma\u00f1anas. Isabela buscaba empleo por las tardes, mientras Esperanza estaba en la escuela temporal que Carmen hab\u00eda conseguido. Y por las noches cocinaban juntos y ayudaban a esperanza con las tareas.<\/p>\n\n\n\n<p>Era en esos momentos nocturnos que Isabela comenz\u00f3 a ver a Mateo realmente, la forma en que escuchaba a Esperanza hablar sobre su d\u00eda sin interrumpir nunca, como recordaba peque\u00f1os detalles, como que a esperanza le gustaba el chocolate caliente con extra canela, la paciencia infinita que mostraba cuando la ni\u00f1a ten\u00eda pesadillas sobre su madre. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 decidiste trabajar con ni\u00f1os?\u201d, le pregunt\u00f3 Isabela una noche mientras lavaban los platos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os no mienten sobre lo que sienten. Los adultos construimos m\u00e1scaras tan elaboradas que a veces olvidamos qui\u00e9nes somos realmente debajo de ellas. Isabela sinti\u00f3 un nudo en el est\u00f3mago. Su m\u00e1scara era tan obvia. \u00bfY t\u00faas m\u00e1scara? Mateo sonri\u00f3 tristemente. Todos lo hacemos. Yo finjo que salvar a otros ni\u00f1os puede traer de vuelta a mi hermana.<\/p>\n\n\n\n<p>La honestidad brutal lo golpe\u00f3 como un pu\u00f1o. Isabela dej\u00f3 de lavar el plato que ten\u00eda en las manos. Mateo, est\u00e1 bien. La terapia me ha ayudado a aceptarlo, pero creo que por eso reconozco el dolor en otros. El tuyo, por ejemplo. Sus ojos se encontraron sobre el fregadero lleno de espuma y algo el\u00e9ctrico pas\u00f3 entre ellos. Isabela sinti\u00f3 su respiraci\u00f3n acelerarse. Yo no, Isabela, Mateo, vengan r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz urgente de esperanza desde la sala rompi\u00f3 el momento. Corrieron hacia ella, encontr\u00e1ndola se\u00f1alando el televisor con los ojos muy abiertos. En la pantalla, un reportero hablaba frente a un edificio que Isabela reconoci\u00f3 inmediatamente, la empresa donde trabajaba Ram\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Arrestado esta ma\u00f1ana por malversaci\u00f3n de fondos por un valor estimado de 2 millones de euros, Ram\u00f3n Heredia, de 48 a\u00f1os, ha sido acusado de desviar dinero de los fondos de pensiones de empleados durante los \u00faltimos 4 a\u00f1os. Isabela se dej\u00f3 caer en el sof\u00e1, el mundo girando a su alrededor. \u201cEse es tu padrastro?\u201d, pregunt\u00f3 Mateo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela asinti\u00f3, incapaz de hablar. \u00bfQu\u00e9 significa esto?\u201d, pregunt\u00f3 Esperanza. \u201c\u00bfSignifica que el hombre que ech\u00f3 a Isabela de su casa es un ladr\u00f3n\u201d, explic\u00f3 Mateo cuidadosamente. El tel\u00e9fono de Isabela, que hab\u00eda vuelto a encender esa ma\u00f1ana comenz\u00f3 a sonar fren\u00e9ticamente. Mensajes de texto aparec\u00edan uno tras otro en la pantalla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPerra, esto es tu culpa. Si hablas con la polic\u00eda, te juro que te arruino la vida. Nadie te va a creer. Eres una mantenida sin trabajo. Te voy a encontrar. Mateo ley\u00f3 los mensajes por encima del hombro de Isabela, su rostro endureci\u00e9ndose. Isabela, esto es acoso. Tenemos que reportarlo. No podemos. Si me involucro con la polic\u00eda, van a investigar mi situaci\u00f3n. Van a descubrir que no tengo casa, que no tengo trabajo estable.<\/p>\n\n\n\n<p>Le van a quitar esperanza, pero no puedes dejar que te amenace. S\u00ed puedo. Por esperanza puedo soportar cualquier cosa. Esperanza se acerc\u00f3 y tom\u00f3 la mano de Isabela. Ese hombre malo va a venir por ti. Isabela sinti\u00f3 l\u00e1grimas picando en sus ojos. No lo s\u00e9, peque\u00f1a. Entonces, \u00bfnos vamos? \u00bfQu\u00e9? Nos vamos.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa y yo podemos ir a otro lugar donde \u00e9l no nos encuentre. Esperanza no es tan simple. S\u00ed, hemos estado bien las tres noches. Podemos estar bien siempre. Mateo se sent\u00f3 frente a ellas. O podemos enfrentar esto juntos. Isabela, lo mir\u00f3 sorprendida. Mateo, t\u00fa no entiendes. Ram\u00f3n no es solo un hombre enojado, es peligroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora que est\u00e1 desesperado, entonces m\u00e1s raz\u00f3n para no enfrentarlo sola. \u00bfPor qu\u00e9 har\u00edas eso? \u00bfPor qu\u00e9 arriesgar\u00edas tu seguridad por nosotras? Mateo extendi\u00f3 la mano y toc\u00f3 suavemente la mejilla de Isabela, porque en tres d\u00edas ustedes dos se han vuelto las personas m\u00e1s importantes de mi vida. El coraz\u00f3n de Isabela se detuvo. En sus ojos vio algo que no hab\u00eda visto en a\u00f1os. Honestidad absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo, no tienes que decir nada ahora. Solo no huyas. No, otra vez. Antes de que Isabela pudiera responder, el timbre del apartamento son\u00f3. Los tres se tensaron. \u201cEsperamos a alguien\u201d, susurr\u00f3 Esperanza. Mateo neg\u00f3 con la cabeza, acerc\u00e1ndose cautelosamente a la mirilla. \u201cEs Carmen y hay alguien m\u00e1s con ella.\u201d Isabella sinti\u00f3 p\u00e1nico inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRam\u00f3n, no es una mujer rubia, elegante.\u201d Mateo abri\u00f3 la puerta. Carmen entr\u00f3, seguida por una mujer de unos 30 a\u00f1os con un traje caro y una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Doctor Ruiz, lamento molestar tan tarde. Esta es Luc\u00eda Mendoza, directora del departamento de Bienestar infantil. Isabela sinti\u00f3 que el suelo se abr\u00eda bajo sus pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Una directora no ven\u00eda personalmente a menos que algo estuviera muy mal. Se\u00f1orita Morales\u201d, dijo Luc\u00eda con una voz fr\u00eda como el hielo. Tenemos que hablar sobre qu\u00e9? Sobre las acusaciones que se han presentado contra usted. \u00bfQu\u00e9 acusaciones? Luc\u00eda sac\u00f3 una carpeta de su malet\u00edn. Seg\u00fan la denuncia an\u00f3nima que recibimos esta tarde, usted tiene un historial de inestabilidad mental, abuso de sustancias y comportamiento err\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>El denunciante sugiere que representa un peligro para el bienestar de la menor. Isabela sinti\u00f3 que las paredes se cerraban a su alrededor. Eso no es cierto. Nada de eso es cierto. El denunciante proporcion\u00f3 documentaci\u00f3n m\u00e9dica que sugiere lo contrario. \u00bfQu\u00e9 documentaci\u00f3n? Yo nunca he estado en tratamiento psiqui\u00e1trico. Seg\u00fan estos registros, estuvo en terapia por depresi\u00f3n severa y tendencias autodestructivas el a\u00f1o pasado. Mateo se acerc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPuedo ver esos documentos? Luc\u00eda vacil\u00f3. son confidenciales. Soy psic\u00f3logo licenciado. Si van a basar una decisi\u00f3n de custodia en documentos m\u00e9dicos, tengo derecho a revisarlos profesionalmente. A rega\u00f1adientes, Luc\u00eda le entreg\u00f3 los papeles. Mateo los revis\u00f3 r\u00e1pidamente, su ce\u00f1o frunci\u00e9ndose m\u00e1s con cada p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos documentos est\u00e1n falsificados. Perd\u00f3n. Las fechas no coinciden. Los c\u00f3digos de diagn\u00f3sticos son incorrectos y este sello m\u00e9dico se\u00f1al\u00f3 una marca en el papel, este hospital cerr\u00f3 sus puertas hace dos a\u00f1os. Isabela asinti\u00f3 una mezcla de alivio y terror. Ram\u00f3n, \u00e9l falsific\u00f3 documentos m\u00e9dicos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n es Ram\u00f3n? Pregunt\u00f3 Luc\u00eda, su padrastro, el mismo hombre que fue arrestado hoy por malversaci\u00f3n de fondos. Carmen y Luc\u00eda intercambiaron miradas. El hombre que hizo la denuncia es el mismo que fue arrestado hoy. Tiene que ser \u00e9l. Es la \u00fanica persona que me odiar\u00eda lo suficiente como para hacer algo as\u00ed. Luc\u00eda cerr\u00f3 la carpeta lentamente. Esto cambia las cosas considerablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, se\u00f1orita Morales, independientemente de la veracidad de estos documentos, usted a\u00fan no cumple con los requisitos m\u00ednimos para la custodia temporal. \u00bfQu\u00e9 necesito? Vivienda estable, empleo verificable y completar el curso de preparaci\u00f3n para padres de acogida. \u00bfCu\u00e1nto tiempo toma eso? Seis a ochanas. Isabela sinti\u00f3 que su mundo se desmoronaba. No ten\u00eda seis semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ram\u00f3n encontrar\u00eda la forma de destruirla mucho antes. Sin embargo, continu\u00f3 Luc\u00eda, dado las circunstancias extraordinarias y la clara manipulaci\u00f3n por parte del denunciante, estoy dispuesta a extender la colocaci\u00f3n temporal por dos semanas m\u00e1s. Eso le dar\u00e1 tiempo para establecer estabilidad b\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s, despu\u00e9s esperanza ser\u00e1 transferida a una familia certificada hasta que usted complete el proceso si es que decide continuar. Esperanza, que hab\u00eda estado callada durante toda la conversaci\u00f3n, finalmente habl\u00f3. No quiero ir con otra familia. Quiero quedarme con Isabela para siempre, peque\u00f1a. No! Grit\u00f3 corriendo hacia Isabela. Ya perd\u00ed a una mam\u00e1, no puedo perder otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00e1grimas corr\u00edan por las mejillas de Isabela mientras abrazaba a Esperanza. No me vas a perder, te lo prometo. \u00bfC\u00f3mo puedes prometerlo? Los adultos siempre mienten. Porque te amo, esperanza. Y cuando amas a alguien, luchas por ellos sin importar qu\u00e9. Mateo se acerc\u00f3 y puso una mano en el hombro de Isabela. Y porque no est\u00e1 sola en esta lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Luc\u00eda y Carmen observaron el intercambio con expresiones suavizadas. Dos semanas, se\u00f1orita Morales, repiti\u00f3 Luc\u00eda, use ese tiempo sabiamente. Despu\u00e9s de que se fueran, los tres se quedaron abrazados en el sof\u00e1. Esperanza se hab\u00eda quedado dormida entre Isabela y Mateo, agotada emocionalmente. Realmente crees que podemos hacer que esto funcione, susurr\u00f3 Isabela.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que ya est\u00e1 funcionando, respondi\u00f3 Mateo, mirando a Esperanza dormida. Solo necesitamos hacer que el resto del mundo lo vea tambi\u00e9n. Isabela sinti\u00f3 una calidez expandi\u00e9ndose en su pecho. Por primera vez en a\u00f1os no se sent\u00eda completamente sola, pero en la parte posterior de su mente sab\u00eda que Ram\u00f3n no se rendir\u00eda f\u00e1cilmente y la pr\u00f3xima vez que atacara estar\u00eda m\u00e1s desesperado y m\u00e1s peligroso. El tel\u00e9fono de Isabela vibr\u00f3 con un nuevo mensaje. Dos semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es todo lo que tienes antes de que destruya todo lo que te importa, empezando por ese psic\u00f3logo que crees que te puede proteger. Isabela borr\u00f3 el mensaje r\u00e1pidamente, pero el miedo se hab\u00eda instalado en su est\u00f3mago como una piedra fr\u00eda. Ram\u00f3n sab\u00eda d\u00f3nde estaba y ahora sab\u00eda exactamente c\u00f3mo lastimarla m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Una semana despu\u00e9s, Isabela hab\u00eda conseguido trabajo como asistente de terapia en la cl\u00ednica donde trabajaba Mateo. No era mucho dinero, pero era un comienzo. Esperanza hab\u00eda comenzado a sonre\u00edr m\u00e1s, incluso hab\u00eda hecho una amiga en la escuela llamada Ana. Todo parec\u00eda estar encajando perfectamente, demasiado perfectamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela estaba organizando expedientes en la recepci\u00f3n cuando una mujer elegante entr\u00f3 a la cl\u00ednica. Cabello casta\u00f1o perfectamente peinado, traje de dise\u00f1ador y una sonrisa que Isabel la reconoci\u00f3 inmediatamente como la de alguien acostumbrada a conseguir lo que quer\u00eda. Disculpe, busco al Dr. Mateo Ruiz. Tiene cita. No necesito cita. Soy Luc\u00eda Herrera, su ex prometida.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel la sinti\u00f3 como si le hubieran dado un pu\u00f1etazo en el est\u00f3mago. Exprometida. Mateo nunca hab\u00eda mencionado a una ex prometida. Un momento, por favor. Isabela marc\u00f3 la extensi\u00f3n de Mateo con manos temblorosas. Mateo, hay alguien aqu\u00ed para verte. Dice que es Luc\u00eda Herrera.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio del otro lado del tel\u00e9fono dur\u00f3 tanto que Isabela pens\u00f3 que se hab\u00eda cortado la llamada. Mateo, dile que baje en 5 minutos. Cuando Mateo baj\u00f3, su rostro estaba p\u00e1lido, pero controlado. Luc\u00eda se levant\u00f3 con una sonrisa radiante. Mateo, mi amor. Luc\u00eda, \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed? No puedo visitar al hombre con quien iba a casarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela fingi\u00f3 estar ocupada con los expedientes, pero cada palabra se clavaba en su pecho como un cuchillo. Terminamos hace 8 meses. Cometimos errores los dos, pero he tenido tiempo para pensar y te he extra\u00f1ado. Mateo mir\u00f3 hacia Isabela, quien r\u00e1pidamente desvi\u00f3 la mirada. Luc\u00eda, no es el lugar ni el momento para esta conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces cenemos esta noche como en los viejos tiempos. No puedo, tengo responsabilidades. \u00bfTe refieres a esa mujer y la ni\u00f1a? Isabela sinti\u00f3 que la sangre se le helaba. \u00bfC\u00f3mo sab\u00eda Luc\u00eda sobre ellas? No es tu problema, Luc\u00eda. Claro que es mi problema, Mateo. Cari\u00f1o, s\u00e9 que tienes buen coraz\u00f3n, pero esto es diferente. No puedes salvar a todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>No estoy tratando de salvar a nadie. No. Entonces, \u00bfqu\u00e9 es esto? Una mujer sin hogar con una ni\u00f1a que no es suya. Es exactamente el mismo patr\u00f3n que ten\u00edas conmigo. Siempre pon\u00edas a tus pacientes antes que a nosotros. Isabella se levant\u00f3 abruptamente. Voy a revisar los suministros en el almac\u00e9n. Pero antes de que pudiera escapar, escuch\u00f3 la voz de Luc\u00eda clara y calculada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo, \u00bfrealmente crees que esto es amor o es solo tu complejo de salvador otra vez? Isabela cerr\u00f3 la puerta del almac\u00e9n tras ella y se apoy\u00f3 contra la pared, luchando por respirar. Ten\u00eda raz\u00f3n, Luc\u00eda. Era solo el complejo de Salvador de Mateo. Todo lo que hab\u00eda sentido entre ellos era una mentira. Su tel\u00e9fono vibr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mensaje de n\u00famero desconocido. Bonita cl\u00ednica. Ser\u00eda una l\u00e1stima que algo le pasara al buen doctor por meterse donde no debe. Isabela borr\u00f3 el mensaje r\u00e1pidamente, pero ya era demasiado tarde. Ram\u00f3n hab\u00eda escalado sus amenazas. ya no era solo contra ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando sali\u00f3 del almac\u00e9n, Luc\u00eda se hab\u00eda ido, pero Mateo segu\u00eda en recepci\u00f3n vi\u00e9ndose perturbado. Isabela, no tienes que explicarme nada. Tu vida personal no es mi problema. Si lo es, porque t\u00fa eres parte de mi vida personal ahora. Isabela sinti\u00f3 l\u00e1grimas picando en sus ojos. Lo soy o soy solo otro proyecto de rescate? \u00bfC\u00f3mo puedes preguntar eso? Porque tu ex prometida tiene raz\u00f3n. Has estado salv\u00e1ndome desde el momento en que nos conocimos.<\/p>\n\n\n\n<p>La comida, el refugio, el trabajo. \u00bfAlguna vez te detuviste a preguntarte si esto es real o solo tu necesidad de ayudar? Mateo se acerc\u00f3, pero Isabela retrocedi\u00f3. Isabela, lo que siento por ti no tiene nada que ver con mam\u00e1. Isabela. Esperanza irrumpi\u00f3 en la cl\u00ednica corriendo hacia Isabela con l\u00e1grimas en los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen ven\u00eda detr\u00e1s de ella vi\u00e9ndose estresada. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?, pregunt\u00f3 Isabela arrodill\u00e1ndose para abrazar a Esperanza. La se\u00f1ora Carmen dice que tengo que irme. Dice que hay una familia en Barcelona que me quiere. Isabela mir\u00f3 a Carmen por encima de la cabeza de esperanza. Pens\u00e9 que ten\u00edamos dos semanas. Las tenemos, pero surgi\u00f3 una oportunidad excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Vega son una familia experimentada. Han acogido a 12 ni\u00f1os exitosamente. Quieren conocer a Esperanza este fin de semana. No quiero conocer a los Vega. Quiero quedarme aqu\u00ed. Esperanza peque\u00f1a. Solo es una visita. No, las visitas se convierten en quedarse. Siempre pasa lo mismo. Isabela sinti\u00f3 p\u00e1nico absoluto. La estaban perdiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se estaba desmoronando. Carmen, por favor, dame una oportunidad m\u00e1s. Estoy trabajando. Tengo un lugar donde vivir. Isabela, sabes que me caes bien, pero los Vega pueden ofrecer estabilidad inmediata. Dos padres, casa propia, educaci\u00f3n privada. No me importa la educaci\u00f3n privada\u201d, grit\u00f3 Esperanza. \u201cSolo quiero a mi mam\u00e1 Isabela\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n de Isabela se rompi\u00f3 completamente al escuchar a Esperanza llamarla mam\u00e1 por primera vez y yo quiero que seas mi hija para siempre. Pero a veces amar a alguien significa hacer lo que es mejor para ellos, aunque te duela. No digas eso, no digas eso, porque suena como si te estuvieras rindiendo. Isabela mir\u00f3 a Mateo, quien hab\u00eda estado callado durante todo el intercambio.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus ojos vio culpa, duda. Luc\u00eda hab\u00eda plantado semillas de incertidumbre y ahora \u00e9l estaba cuestionando todo. No me estoy rindiendo, dijo Isabela firmemente. Pero tal vez Carmen tiene raz\u00f3n. Tal vez los Vega pueden darte cosas que yo no puedo. Lo \u00fanico que necesito es a ti. Carmen carraspe\u00f3 inc\u00f3modamente. La visita es ma\u00f1ana por la tarde. Esperanza. Vas a ir y vas a ser cort\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s decidiremos qu\u00e9 es lo mejor. Esa noche Esperanza se neg\u00f3 a cenar. Se acurruc\u00f3 en el sof\u00e1 con Isabela, aferrada a ella como si fuera a desaparecer. \u00bfMe vas a dejar ir con los Vega? pregunt\u00f3 en voz muy baja. No lo s\u00e9, peque\u00f1a. No s\u00e9 qu\u00e9 es lo correcto. Ya yo s\u00ed lo s\u00e9. Lo correcto es que nos quedemos juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los adultos complican todo tanto? Mateo se acerc\u00f3 al sof\u00e1. Puedo hablar contigo, Isabela. En privado. Isabela sigui\u00f3 a Mateo a la cocina, el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole dolorosamente. Isabela, sobre lo que dijo Luc\u00eda, \u00bfera cierto? Ten\u00edas un patr\u00f3n de poner a tus pacientes antes que a ella. Mateo vacil\u00f3 y esa vacilaci\u00f3n le dijo todo lo que necesitaba saber.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que s\u00ed, pero contigo es diferente. \u00bfC\u00f3mo sabes que es diferente? Porque cuando miro a esperanza contigo, no veo a una paciente, veo a una madre protegiendo a su hija. Y cuando te miro a ti, veo mi futuro. Isabela sinti\u00f3 l\u00e1grimas rodando por sus mejillas. Pero, \u00bfy si Luc\u00eda tiene raz\u00f3n? \u00bfY si yo solo soy tu forma de lidiar con la culpa sobre tu hermana? \u00bfEso lo que realmente crees? Isabela cerr\u00f3 los ojos sintiendo el peso de todas sus inseguridades.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 creer ya. Todo est\u00e1 pasando tan r\u00e1pido. Hace dos semanas estaba viviendo en la calle y ahora estoy pensando en adoptar a una ni\u00f1a y y enamor\u00e1ndome de ti. \u00bfTe est\u00e1s enamorando de m\u00ed? La pregunta sali\u00f3 como un susurro lleno de esperanza. Eso no importa. Lo que importa es esperanza. Para m\u00ed s\u00ed importa. Antes de que Isabela pudiera responder, su tel\u00e9fono son\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El nombre Hospital General apareci\u00f3 en la pantalla. Diga, \u00bfes usted Isabela Morales? S\u00ed, soy la enfermera Mart\u00ednez del Hospital General. Su padrastro, Ram\u00f3n Heredia ha sido ingresado en emergencias. Dice que usted es su contacto de emergencia. Isabela sinti\u00f3 que el mundo se tambaleaba. \u00bfQu\u00e9 le pas\u00f3? Fue agredido en prisi\u00f3n. Sus heridas no son mortales, pero quiere verla. dice que es urgente.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela colg\u00f3 el tel\u00e9fono con manos temblorosas. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?, pregunt\u00f3 Mateo. Ram\u00f3n est\u00e1 en el hospital. Dice que quiere verme. No vas a ir. Tal vez deba. Tal vez sea la \u00fanica forma de terminar con esto. Isabela no es una trampa. Y si no lo es, y si realmente est\u00e1 herido y arrepentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de todas las amenazas, Isabela la mir\u00f3 hacia la sala, donde esperanza esperaba, probablemente escuchando cada palabra. No puedo tomar decisiones claras con \u00e9l, amenaz\u00e1ndome constantemente. Necesito enfrentarlo una vez y por todas. Entonces voy contigo. No, si algo sale mal, Esperanza te necesita aqu\u00ed. Mateo la agarr\u00f3 suavemente del brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela, sea lo que sea que Ram\u00f3n te diga, no cambies nada sobre nosotros, por favor. Isabela lo mir\u00f3 a los ojos, grabando su rostro en su memoria. Te amo, Mateo. Pase lo que pase, quiero que sepas eso. Yo tambi\u00e9n te amo. Se besaron suave y desesperadamente, como si fuera la \u00faltima vez, porque Isabela ten\u00eda el terrible presentimiento de que podr\u00eda serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una hora despu\u00e9s, Isabela caminaba por los pasillos est\u00e9riles del hospital, dirigi\u00e9ndose hacia una confrontaci\u00f3n que podr\u00eda cambiar todo. No sab\u00eda que en ese mismo momento Esperanza estaba en la sala llorando en silencio porque hab\u00eda escuchado cada palabra y decidiendo que si los adultos no pod\u00edan arreglar las cosas, entonces ella tendr\u00eda que hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabella entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n del hospital con el coraz\u00f3n martilleando contra sus costillas. Ram\u00f3n estaba recostado en la cama, con vendajes en la cabeza y un brazo en cabestrillo. Se ve\u00eda mayor, m\u00e1s fr\u00e1gil de lo que recordaba. Isabela, viniste. \u00bfQu\u00e9 quieres, Ram\u00f3n? Si\u00e9ntate, por favor. Prefiero quedarme de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Ram\u00f3n suspir\u00f3, una sonrisa amarga cruzando su rostro magullado. Siempre fuiste terca como tu madre. No menciones a mi madre. Tu madre me amaba, \u00bfsabes? Realmente me amaba. Pero t\u00fa, t\u00fa siempre me odiaste. Isabela sinti\u00f3 una furia familiar ardiendo en su pecho. Te odi\u00e9 porque ve\u00eda c\u00f3mo la mirabas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ve\u00eda c\u00f3mo esperabas a que se durmiera para mirarme a m\u00ed. Era un hombre solitario. Eras un depredador y cuando mi madre muri\u00f3, pensaste que finalmente podr\u00edas hacer lo que siempre quisiste. Ram\u00f3n se incorpor\u00f3 ligeramente, sus ojos brillando con algo peligroso. \u00bfSabes qu\u00e9? Tienes raz\u00f3n. Y lo habr\u00eda hecho si no fueras tan resistente. El est\u00f3mago de Isabela se revolvi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso me echaste, porque no pude conseguir lo que quer\u00edas. Te ech\u00e9 porque eras un recordatorio constante de mi fracaso. Cada vez que te ve\u00eda recordaba que no pude controlarte como control\u00f3 a tu madre. Est\u00e1s enfermo, tal vez, pero aqu\u00ed est\u00e1 la cosa, querida hijastra. Ahora no tengo nada que perder. Isabela sinti\u00f3 alarma inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 quieres decir? Quiero decir que voy a pasar los pr\u00f3ximos 10 a\u00f1os en prisi\u00f3n gracias a esa auditor\u00eda que se activ\u00f3 despu\u00e9s de que te fuiste y como no tengo nada que perder, decid\u00ed que t\u00fa tampoco vas a tener nada. \u00bfDe qu\u00e9 hablas? Ram\u00f3n sonri\u00f3 y la expresi\u00f3n fue absolutamente chillante.<\/p>\n\n\n\n<p>Habl\u00e9 con una reportera muy interesante esta ma\u00f1ana. Le cont\u00e9 una historia fascinante sobre una mujer inestable que secuestr\u00f3 a una ni\u00f1a del sistema de acogida y est\u00e1 viviendo con un psic\u00f3logo que abusa de su posici\u00f3n profesional. Isabel la sinti\u00f3 que el suelo se abr\u00eda bajo sus pies. Nadie te va a creer. No tengo los mensajes de texto que me enviaste amenaz\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>Oh, espera, esos los invent\u00e9, pero tengo testigos que dir\u00e1n que los vieron. \u00bfQu\u00e9 testigos? Gente que me debe dinero. Gente dispuesta a decir cualquier cosa para reducir sus propias sentencias. Isabela se agarr\u00f3 al respaldo de la silla. \u00bfPor qu\u00e9 haces esto? Qu\u00e9 ganas destruy\u00e9ndome satisfacci\u00f3n. La satisfacci\u00f3n de saber que si yo no puedo ser feliz, t\u00fa tampoco puedes serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, la puerta de la habitaci\u00f3n se abri\u00f3. Carmen entr\u00f3, seguida por una mujer que Isabela no reconoci\u00f3. Se\u00f1or Heredia, soy la detective Vargas. Tenemos algunas preguntas sobre las declaraciones que hizo esta ma\u00f1ana. Ram\u00f3n se puso p\u00e1lido. No s\u00e9 de qu\u00e9 habla. Carmen se acerc\u00f3 a Isabela. Necesitamos que venga con nosotras.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy arrestada. No, pero tenemos que hablar. Una hora despu\u00e9s, Isabela estaba en una sala de interrogatorios fr\u00eda con Carmen y la detective Vargas sentadas frente a ella. Se\u00f1orita Morales, \u00bfes cierto que ha estado viviendo con el doctor Ruiz y una menor bajo custodia temporal? S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es cierto que no ten\u00eda hogar cuando conoci\u00f3 a la menor. S\u00ed. \u00bfEs cierto que amenaz\u00f3 a su padrastro v\u00eda mensaje de texto? No, \u00e9l me amenaz\u00f3 a m\u00ed. Tengo los mensajes en mi tel\u00e9fono. Isabela sac\u00f3 su tel\u00e9fono y se lo entreg\u00f3 a la detective, quien revis\u00f3 los mensajes con creciente inter\u00e9s. Esto es interesante.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mensajes muestran un patr\u00f3n de acoso por parte del se\u00f1or Heredia hacia usted. Exactamente. \u00c9l me est\u00e1 chantajeando porque sabe que estoy tratando de adoptar a Esperanza. Carmen se inclin\u00f3 hacia adelante. Isabela, hay algo m\u00e1s que necesitas saber. Esta ma\u00f1ana, antes de que Ram\u00f3n hablara con la prensa, recibimos una llamada de alguien m\u00e1s. \u00bfDe qui\u00e9n? de esperanza. Isabela sinti\u00f3 que su coraz\u00f3n se deten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9? Llam\u00f3 a mi oficina esta ma\u00f1ana. Dijo que ten\u00eda informaci\u00f3n importante sobre por qu\u00e9 te echaron de tu casa. La detective Vargas abri\u00f3 una carpeta. Esperanza nos cont\u00f3 sobre las amenazas, sobre c\u00f3mo tu padrastro te hab\u00eda estado acosando, pero tambi\u00e9n nos dijo algo m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 nos dijo? que escuch\u00f3 a Ram\u00f3n hablando por tel\u00e9fono con alguien sobre dinero, fecha, lugares, nombres, detalles que solo alguien involucrado en el fraude conocer\u00eda. Isabela se qued\u00f3 sin aliento.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperanza sab\u00eda sobre la malversaci\u00f3n. No sab\u00eda qu\u00e9 significaba lo que hab\u00eda escuchado, pero cuando le explicamos se dio cuenta de que ten\u00eda informaci\u00f3n que podr\u00eda ayudarte. Carmen sonri\u00f3 ligeramente. Esa ni\u00f1a te ama mucho, Isabela, tanto que estuvo dispuesta a testificar contra un adulto para protegerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ahora? En la cl\u00ednica con el doctor Ruiz. Est\u00e1n esperando noticias. La detective Vargas cerr\u00f3 su carpeta. Se\u00f1orita Morales, bas\u00e1ndome en la evidencia que hemos recopilado y el testimonio de esperanza, est\u00e1 claro que usted ha sido v\u00edctima de acoso y chantaje por parte de su padrastro.<\/p>\n\n\n\n<p>No habr\u00e1 cargos contra usted y Ram\u00f3n enfrentar\u00e1 cargos adicionales por acoso, chantaje y obstrucci\u00f3n de la justicia. Isabela sinti\u00f3 l\u00e1grimas de alivio corriendo por sus mejillas. Eso significa que puedo quedarme con esperanza. Carmen suspir\u00f3. Isabela, eso lo decide el juez, pero puedo decirte que tu disposici\u00f3n para someterte a investigaci\u00f3n, el testimonio de esperanza y la recomendaci\u00f3n del doctor Ruiz van a pesar mucho en tu favor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo escribi\u00f3 una recomendaci\u00f3n, una de cinco p\u00e1ginas, muy detallada, muy convincente. Isabela sonri\u00f3 a trav\u00e9s de sus l\u00e1grimas. Puedo verlos ahora. Claro. Pero hay una cosa m\u00e1s. Carmen le entreg\u00f3 otro papel. Los Vegas retiraron su inter\u00e9s en esperanza. \u00bfPor qu\u00e9? Porque cuando Carmen los llam\u00f3 para explicar la situaci\u00f3n, dijeron que no quer\u00edan separar a una ni\u00f1a de alguien que claramente la ama tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabella sinti\u00f3 que su coraz\u00f3n se expand\u00eda hasta llenar toda su caja tor\u00e1cica. Eso significa significa que tienes una oportunidad real, Isabela, una oportunidad real de ser la madre que Esperanza necesita. 30 minutos despu\u00e9s, Isabela irrumpi\u00f3 en la cl\u00ednica donde Mateo y Esperanza esperaban. La ni\u00f1a corri\u00f3 hacia ella inmediatamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabela, \u00bfest\u00e1s bien? \u00bfTe lastim\u00f3 el hombre malo? No, peque\u00f1a, estoy m\u00e1s que bien. Isabel la levant\u00f3 a esperanza y la abraz\u00f3 con fuerza. Escuch\u00e9 que llamaste a Carmen esta ma\u00f1ana. Esperanza se ruboriz\u00f3. Sab\u00eda que el hombre malo te estaba lastimando y nadie lastima a mi mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu mam\u00e1 eres mi mam\u00e1 del coraz\u00f3n y las mam\u00e1s del coraz\u00f3n son las mejores mam\u00e1s porque las eliges. Isabela sinti\u00f3 l\u00e1grimas corriendo por sus mejillas. Eso significa que quieres que sea tu mam\u00e1 para siempre. S\u00ed. Y Mateo puede ser mi pap\u00e1 del coraz\u00f3n. Isabela mir\u00f3 a Mateo, quien se hab\u00eda acercado lentamente. Eso depende de si \u00e9l quiere ser parte de nuestra peque\u00f1a familia loca.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo sonri\u00f3. Esa sonrisa que hab\u00eda llegado a amar tanto. No hay nada en el mundo que quiera m\u00e1s. Se besaron por encima de la cabeza de esperanza, quien grit\u00f3, \u201c\u00a1Qu\u00e9 asco!\u201d, pero se ri\u00f3 al mismo tiempo. Entonces dijo Esperanza. Esto significa que no tengo que irme con los Vega.<\/p>\n\n\n\n<p>Significa que vamos a luchar para que te quedes con nosotros para siempre y vamos a vivir juntos como una familia real. Isabela mir\u00f3 a Mateo, quien asinti\u00f3. Como una familia real. Y podemos tener un perro. No exageres, peque\u00f1a\u201d, se ri\u00f3 Isabela, pero mientras abrazaba a Esperanza y sinti\u00f3 el brazo de Mateo rode\u00e1ndolas a ambas, Isabela pens\u00f3 que tal vez s\u00ed podr\u00edan tener un perro, tal vez podr\u00edan tener todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por primera vez en a\u00f1os, el futuro se ve\u00eda brillante, lleno de posibilidades y completamente suyo. En alg\u00fan lugar de la ciudad, en una cama de hospital, Ram\u00f3n Heredia se qued\u00f3 dormido sabiendo que hab\u00eda perdido su \u00faltima oportunidad de lastimar a Isabela. Y en una peque\u00f1a cl\u00ednica en el centro de Madrid, una familia no tradicional, pero perfecta, comenz\u00f3 a planear su futuro juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque a veces las mejores familias no son las que nacen, sino las que se eligen. 18 meses despu\u00e9s, el sol de primavera se filtraba a trav\u00e9s de las ventanas del peque\u00f1o estudio de danza que Isabela hab\u00eda abierto en el barrio de Malasa\u00f1a. Las paredes estaban cubiertas de espejos y fotograf\u00edas de sus estudiantes, ni\u00f1os de todas las edades que hab\u00edan encontrado en la danza una forma de expresar lo que las palabras no pod\u00edan. \u201cMam\u00e1 Isabela, mira lo que puedo hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201d Esperanza, ahora de 11 a\u00f1os y con una sonrisa que iluminaba toda la habitaci\u00f3n, ejecut\u00f3 un piroet perfecto en el centro del estudio. Incre\u00edble, mi amor, has estado practicando. Pap\u00e1 Mateo me ayud\u00f3 ayer en la noche. Dice que tengo equilibrio natural. Isabel la sonri\u00f3 al escuchar a Esperanza referirse a Mateo como pap\u00e1 Mateo.<\/p>\n\n\n\n<p>La adopci\u00f3n se hab\u00eda finalizado 6 meses atr\u00e1s, pero para esperanza \u00e9l hab\u00eda sido su padre desde el primer d\u00eda que les ofreci\u00f3 refugio. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu pap\u00e1, Mateo ahora? Hablando por tel\u00e9fono con el se\u00f1or Garc\u00eda sobre los papeles de adopci\u00f3n de Ana. Isabela sinti\u00f3 una calidez familiar en el pecho. Ana era una ni\u00f1a de 8 a\u00f1os que hab\u00eda llegado al centro donde trabajaba Mateo tr meses atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Su caso hab\u00eda tocado profundamente a la familia y despu\u00e9s de muchas conversaciones hab\u00edan decidido ampliar su hogar. La puerta del estudio se abri\u00f3 y Mateo entr\u00f3 con su cabello m\u00e1s largo y una sonrisa cansada, pero feliz. \u00bfC\u00f3mo fue la llamada? Pregunt\u00f3 Isabela. Buenas noticias. La evaluaci\u00f3n final fue aprobada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana puede venir a casa con nosotros la pr\u00f3xima semana. Esperanza grit\u00f3 de alegr\u00eda. Voy a tener una hermana peque\u00f1a. Tengo que ense\u00f1arle a bailar. Primero vamos a dejar que se adapte. \u00bfDe acuerdo? dijo Isabela abrazando a su hija. Recuerda lo nerviosa que estabas t\u00fa al principio, pero ahora somos una familia real. Siempre fuimos una familia real, peque\u00f1a, desde aquella noche en la parada del autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo se acerc\u00f3 y rode\u00f3 a ambas con sus brazos. \u00bfSaben qu\u00e9 d\u00eda es hoy? Viernes. Grit\u00f3 Esperanza. No, algo m\u00e1s especial. Isabela frunci\u00f3 el se\u00f1o pensando, \u201cEl aniversario de la adopci\u00f3n, \u00bfno? Eso fue el mes pasado. Tu cumplea\u00f1os, no.\u201d Esperanza se ilumin\u00f3. El d\u00eda que nos conocimos hace exactamente 18 meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy bien, peque\u00f1a detective. Mateo sac\u00f3 una peque\u00f1a caja de terciopelo de su bolsillo. Isabela sinti\u00f3 que el coraz\u00f3n se le aceleraba. Mateo, Isabela, hace 18 meses. Dos personas que se necesitaban se encontraron en la nieve y desde entonces hemos construido algo hermoso juntos, no solo un amor, sino una familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Se arrodill\u00f3 frente a ella, abriendo la caja para revelar un anillo sencillo pero elegante. Isabela Morales, \u00bfquieres casarte conmigo? \u00bfQuieres hacer oficial lo que ya sabemos en nuestros corazones? Isabela sinti\u00f3 l\u00e1grimas corriendo por sus mejillas. S\u00ed, s\u00ed, por supuesto que s\u00ed. Esperanza saltaba de emoci\u00f3n. Vamos a tener una boda.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo ser la dama de honor. Eres mucho m\u00e1s que eso dijo Isabela abraz\u00e1ndola. Eres la raz\u00f3n por la que todo esto es posible. Mateo desliz\u00f3 el anillo en el dedo de Isabela y los tres se abrazaron en el centro del estudio de danza. rodeados por la luz dorada del atardecer. \u201c\u00bfSaben qu\u00e9?\u201d, dijo Esperanza. \u201cCreo que mi mam\u00e1 del cielo estar\u00eda feliz de saber que encontr\u00e9 una nueva familia.\u201d \u201c\u00bfPor qu\u00e9 dices eso?\u201d, pregunt\u00f3 Isabela.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque antes de morir me dijo que siempre encontrar\u00eda gente que me iba a amar, solo que no sab\u00eda que iba a hacer tan pronto. Isabel la apret\u00f3 a esperanza m\u00e1s fuerte, recordando a esa ni\u00f1a valiente que hab\u00eda compartido su s\u00e1ndwich en una noche nevada. \u201c\u00bfQu\u00e9 van a hacer ahora que van a casarse?\u201d, pregunt\u00f3 Esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a seguir siendo exactamente lo que somos\u201d, dijo Mateo. \u201cUna familia que se eligi\u00f3 mutuamente, \u201cy vamos a vivir felices para siempre.\u201d Isabela mir\u00f3 alrededor del estudio que hab\u00eda construido con sus propias manos. Pens\u00f3 en la casa que compart\u00edan llena de risa y m\u00fasica, en Ana, que pronto se unir\u00eda a ellos, en todos los ni\u00f1os que hab\u00edan ayudado a sanar a trav\u00e9s de la danza y la terapia.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si alguien vive feliz para siempre, peque\u00f1a, pero s\u00e9 que vamos a vivir felices por hoy y ma\u00f1ana vamos a trabajar para ser felices ma\u00f1ana. Eso es todo lo que necesitamos, dijo Mateo. Un d\u00eda feliz a la vez. Afuera, la nieve hab\u00eda comenzado a caer suavemente, record\u00e1ndoles aquella noche que hab\u00eda cambiado todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta vez la nieve se ve\u00eda diferente, no como algo fr\u00edo y amenazante, sino como algo hermoso y m\u00e1gico, como la prueba de que incluso las tormentas m\u00e1s dif\u00edciles pueden traer los regalos m\u00e1s inesperados. Y mientras los tres permanec\u00edan abrazados en el estudio lleno de luz y amor, Isabela pens\u00f3 en lo lejos que hab\u00edan llegado desde aquella parada de autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cT\u00fa no tienes casa y yo no tengo mam\u00e1\u201d, hab\u00eda dicho esperanza aquella noche. Ahora los dos ten\u00edan ambas cosas y mucho m\u00e1s. Ten\u00edan una familia construida sobre la elecci\u00f3n, el amor y la promesa de que nadie tendr\u00eda que enfrentar las tormentas solo nunca m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>T\u00fa no tienes casa y yo no tengo mam\u00e1\u201d, declar\u00f3 la ni\u00f1ita a la joven sin hogar en el paradero de autob\u00fas. Isabel la Morales <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/?p=7047\" title=\"\u201c\u00a1T\u00da NO TIENES CASA Y YO NO TENGO MAM\u00c1!\u201d, DECLAR\u00d3 LA NI\u00d1ITA A LA JOVEN SIN HOGAR EN LA PARADA\u2026\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":7048,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7047","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorised"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7047"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7047\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7049,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7047\/revisions\/7049"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiempo.amazingstory.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}