
Para evitar perder su trabajo, la enfermera accedió a bañar a un joven paralizado; pero durante el baño, vio algo que la paralizó de terror 😨😲Tras otra queja de un paciente, el jefe de enfermería la llamó a su despacho.
—De ahora en adelante, serás una simple auxiliar y solo bañarás a los pacientes.
—¿Pero por qué me haces esto? —intentó protestar la enfermera.
—Los pacientes se quejan de que siempre estás con el móvil, mirando la pantalla.
—Sí, pero mi hija está enferma; necesito saber cómo está.
—Me da igual. Haz lo que te digo o renuncia.
La enfermera no tuvo más remedio que aceptar. En su primer día, le ordenaron ir a la habitación de un joven y ayudarle a bañarse.
El joven había perdido completamente la movilidad; solo podía mover el cuello y los ojos. Llevaba años sin moverse.
Entró en la habitación, lo miró y, con dificultad, ayudó al auxiliar a llevarlo al baño. Llenó la bañera, comprobó la temperatura, añadió espuma y empezó a lavarlo con delicadeza. Todo estaba en silencio; solo se oía el sonido del agua y sus suaves suspiros.
Pero de repente, la enfermera vio algo que la paralizó de horror 😱😨
—Dios mío… esto no puede ser real…
Continuación en el primer comentario 👇👇
El joven —el que llevaba años sin poder moverse— de repente le agarró el muslo.
—¡Dios mío! —gritó, retrocediendo de un salto—. ¿Qué estás haciendo?
Pensó que el paciente se comportaba de forma inapropiada, pero entonces se quedó paralizada al recordar que estaba completamente paralizado del cuello para abajo.
—¿Fuiste tú? —preguntó con voz temblorosa.
—No… —susurró—. No hice nada…
—¡Pero me acabas de tocar!
—No puedo… no siento nada…
Presa del pánico, la enfermera llamó al médico. Unos minutos después, el jefe de médicos entró corriendo en la habitación. Examinó al paciente, le tocó el brazo y exclamó:
—¡Es imposible! ¡Estaba seguro de que tenía todos los nervios muertos!
Miró a la enfermera y dijo:
—Le tocó el nervio cubital por accidente. ¡Fue un reflejo! ¡Eso significa que hay posibilidades de que recupere la movilidad!
La enfermera se quedó paralizada, sin poder creer lo que veía. El médico añadió en voz baja:
—Le acaba de salvar la vida. Si empezamos la rehabilitación ahora, podrá volver a tener una vida normal.
La mujer se tapó la boca con la mano mientras se le llenaban los ojos de lágrimas. Ese día comprendió que incluso un simple roce puede obrar un milagro.



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